Tipos de vino blanco

Son muchos los que nos preguntáis por cuáles son los diferentes tipos de vino blanco que se pueden encontrar. Es por eso que nos hemos animado a escribir este post como referencia a la hora de catalogar los diferentes tipos de vino blanco. Lo primero que haremos será buscar unos parámetros de catalogación, y a partir de ahí veremos qué vinos tienen cabida en cada uno de ellos. ¿Listos? Allá vamos.

Tipos de vino blanco

Para catalogar los diferentes tipos de vino blanco, lo primero que vamos a hacer va a ser definir cuatro grandes grupos de catalogación: por crianza, por cuerpo, por clima y por sensación de dulzor. Son cuatro parámetros que nos ayudan a definir y catalogar cualquier vino blanco.

Vinos blancos según el tipo de envejecimiento
Empezamos por el tipo de envejecimiento que ha tenido el vino: la crianza. Hablamos de vino blanco joven cuando el vino tiene muy poco tiempo, o nada, de envejecimiento. Son vinos blancos del año, pensados para consumir en el mismo año. El carácter del vino está marcado por su juventud, encontrando en ellos principalmente fruta y frescor, como por ejemplo en este magnífico Viña Zorzal Garnacha Blanca.
En cambio los vinos que han pasado por barrica, ya sean fermentados o fermentados y criados, son vinos un poco más complejos. Vinos que cambian esas notas más frescas de juventud por notas terciarias de su paso por madera. Un magnífico ejemplo de un vino con un marcado paso por madera puede ser Viña Gravonia de Viña Tondonia.
Podríamos separar en un tercer grupo los vinos criados con sus propias lías, vinos que realizan el envejecimiento con la materia sólida que queda en un depósito después de realizar la fermentación, materia formada por restos de la uva y de las levaduras muertas. Estas lías aportan al vino volumen, untuosidad y una cierta complejidad. Un ejemplo: Avancia Cuvee de O, un sabroso Godello elaborado por Jorge Ordoñez en la DO Valdeorras.

Vinos blancos según el cuerpo
Si nos fijamos en el cuerpo de un vino blanco, podemos distinguir entre dos grandes grupos: vinos blancos ligeros y vinos blancos con cuerpo.
Decimos que un vino blanco es ligero cuando hablamos de un vino con un paso fácil por boca. Vinos en general con poca crianza, que destacan por su acidez refrescante y por su fluidez. Como ejemplo de vino ligero, este magnífico Txacolí: Gorka Izaguirre Txacolí,
En contraposición, cuando hablamos de un vino blanco con cuerpo nos referimos a vinos que nos aportan en la boca una sensación de volumen, de densidad, de vigorosidad. Normalmente, este cuerpo viene dado, además de por la variedad y el clima, por una fermentación o crianza en barrica con las propias lías. Son vinos más complejos y con una mayor sensación glicérica. Si quieres probar un buen blanco con cuerpo, nuestra recomendación es este Remírez de Ganuza Blanco, un enorme blanco criado durante 8 meses con sus propias lías.

Vinos blancos según el clima
Un tercer parámetro que nos permite catalogar un vino blanco sería el frescor. Decimos que un vino es fresco cuando presenta una acidez equilibrada que ayuda a tener un paso ligero en boca. Son vinos vibrantes, ligeros, fáciles de beber, ya que ese frescor ayuda a que no te canses de beber. Un claro ejemplo de vino fresco es Leirana Albariño, calificado en su añada 2012 por el New York Times como el mejor vino de la DO Rías Baixas.
En el otro extremo, hablamos de vinos cálidos cuando nos referimos a vinos procedentes de uvas cultivadas en climas cálidos. Climas que hacen que la uva tenga una mayor maduración. Son vinos con una mayor cantidad de alcohol y con un gran potencial aromático. Te recomendamos este Llàgrimes de Tardor Blanc, un vino maduro, con cuerpo y muy varietal.

Vinos blancos secos o dulces
Un último parámetro a tener en cuenta a la hora de catalogar un vino blanco puede ser si se trata de un vino seco, o por el contrario, de un vino más bien dulce.
De vinos dulces, como tal, en España tenemos los vinos de postre. Vinos con un nivel de azúcar residual superior a 30, 40 o 50 gramos por litro.
Pero dejando estos vinos de lado, sin entrar en el mundo de los vinos dulces, a veces tenemos una percepción de cierto dulzor en boca. Una percepción que viene dada por algunos aromas frutales o florales en determinadas variedades. Como ejemplo te proponemos Gramona Gessamí, un vino muy aromático, con mucha fruta madura en nariz, que te traerá unos maravillosos recuerdos dulces.
En el lado opuesto tenemos los vinos blancos secos. Vinos directos, perfilados, donde los recuerdos pasan a ser de hierbas, especias, minerales o madera. Un buen ejemplo es Zárate Albariño, un elegante albariño criado sobre sus lías durante 3 meses.

Ahora que ya conoces la manera de catalogar los diferentes tipos de vino blanco, te proponemos un ejercicio para la próxima vez que tengas un vino blanco delante: ¿es un blanco joven o envejecido? Intenta encontrar esa fruta o ligereza en los vinos jóvenes o esa complejidad en los vinos con envejecimiento. ¿Tiene mucho cuerpo o es un vino más bien ligero? ¿Procede de un clima fresco o de un clima cálido? Busca ese frescor o esa madurez. ¿Tiene recuerdos dulces o es un vino más bien seco?
Poco a poco irás aprendiendo a encontrar todos estos matices y verás que te resultará sencillo empezar a catalogar los vinos que pruebes.
¡Salud!

 

 

Acerca de Decántalo

Somos la tienda con el mejor catálogo online de vino español. Buscamos constantemente las últimas novedades, las botellas más especiales para que disfrutemos juntos del apasionante mundo del vino. ¿Compartes nuestra pasión por el vino?
Esta entrada fue publicada en Vino blanco and tagged , . Bookmark the permalink.

Deja un comentario