Pago de los Capellanes

Todo un referente en la Ribera del Duero

Desde los inicios de esta aventura, el matrimonio Rodero - Villa, rodeados de un excepcional equipo, y apostando por una forma muy particular de concebir el vino, ha logrado hoy en día cumplir un sueño que se remonta a 1980, y que su Pago de los Capellanes acaricie ese anhelado reconocimiento de calidad tanto dentro como fuera de nuestras fronteras, con  vinos de perfil moderno, con aires atlánticos, elegantes y sabrosos, y ejecutados con la suficiente maestría para que no olviden el origen de su raíz castellana.

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Pago de los Capellanes Roble 2020

Carácter frutal y viva frescura

España   D.O. Ribera del Duero (Castilla y León)

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Pago de los Capellanes Crianza 2019

Un Ribera de Duero con grandes matices y equilibrio

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Pago de los Capellanes Reserva 2017

Todo un clásico de la Ribera del Duero

España   D.O. Ribera del Duero (Castilla y León)

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Atkin

Pago de los Capellanes El Nogal 2016

Un tempranillo único de añadas excepcionales

España   D.O. Ribera del Duero (Castilla y León)

Pago de los Capellanes El...
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O Luar do Sil Godello sobre lías 2020

Un blanco profundo y complejo de Pago de los Capellanes

España   D.O. Valdeorras (Galicia)

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Pago de los Capellanes Finca El Picón 2016

Exquisito y poderoso Tempranillo de la Ribera del Duero

España   D.O. Ribera del Duero (Castilla y León)

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Peñín

Conoce Pago de los Capellanes

Hoy, algunos grandes vinos de la Ribera del Duero deben su prestigio al esfuerzo de algunas familias que a largo y ancho de su larga o corta historia han mantenido dos exigencias básicas: calidad y personalidad.
Prueba de ello es la ejemplar trayectoria que ha llevado a cabo el matrimonio Rodero-Vila y su equipo desde sus inicios, que apostó por establecerse en la Ribera del Duero en 1980, concretamente a un kilómetro escaso del pueblo burgalés de Pedrosa de Duero, en el denominado Pago de los Capellanes, una pedanía que albergaba en el siglo XIV una parroquia, y cuyos capellanes ofrecían misas y oraciones a cambio de pequeñas parcelas de terreno.  Sin embargo, en 1855, con la llegada de la desamortización de Mendizábal, las propiedades de la iglesia y el clero regresan a manos del ayuntamiento, pero los habitantes de Pedrosa siguieron llamando al lugar Pago de los Capellanes, donde había viñas y un majuelo trabajado durante años por generaciones, que ha llegado a convertirse en una de las bodegas familiares más populares de la Ribera del Duero, las Bodegas Rodero-Villa, y actualmente Pago de los Capellanes.

Pago de los Capellanes -  viñedosPago de los Capellanes - Bodegas

Historia de la bodega

La finca de los Capellanes se sitúa en torno a un grupo de ocho nogales centenarios que forman un rectángulo a modo de claustro, y la conservación de esos ocho nogales centenarios situados en las viñas fue el punto de partida que determinó el emplazamiento de la bodega. Desde el principio se optó por un esquema que realzara esta preexistencia en forma de patio y a su alrededor se desarrollarían las diversas partes de la bodega.

La primera fase se construyó en 1996, con un ingeniero de Logroño que diseñó y realizó el primer edificio siguiendo la línea tradicional, con un edificio de planta rectangular en el lado oeste del patio de nogales donde se alberga la parte de entrada de la uva en vendimia y los depósitos de fermentación. 
En el año 1999 se decidió ir avanzando en el proyecto, pero con un estilo más acorde a los nuevos tiempos, por lo que encargaron la construcción al arquitecto Jesús Manzanares, que empezó a proyectar con la colaboración de la hija del matrimonio, Estefanía Rodero que también es arquitecta, los sucesivos edificios que conforman hoy el complejo de la bodega y que culminaron en el año 2010 con el edificio social, concebido como el elemento de unión entre las diferentes partes de la bodega, que aparece encima de la bodega de crianza, con una figura apaisada y pura, integrando su construcción en el paisaje natural. Aquí se llevan a cabo las funciones propias de acogida, visita y relaciones humanas. Es un espacio diáfano que enmarca unas espectaculares vistas a través de grandes cristaleras y propone un recorrido fluido y amable a la bodega. El conjunto de la bodega tiene en la actualidad 8.000 metros cuadrados construidos.

Filosofía de trabajo

Se ampliaba la bodega y también los viñedos, por lo que la familia Rodero-Villa es actualmente propietaria de 125 hectáreas de viñedo, todo en espaldera y de Tinto Fino, dividido en 35 parcelas que se elaboran por separado.

Aunque inicialmente apenas había unas pocas cepas seleccionadas, año tras año se han ido multiplicando con los mejores clones de Tinto Fino y algo testimonial de Cabernet Sauvignon y Merlot, por lo que en la actualidad Pago de los Capellanes está dividido en 35 parcelas, donde cada una recibe un cuidado personalizado según sus características para obtener de ellas los mejores frutos.
También, durante los meses previos a la vendimia se realizan controles diarios de muestras en cada parcela, cogiendo uvas por la mañana y por la tarde, analizando la evolución de los racimos, prensando cien bayas de cada parcela y estudiando su maduración. En los viñedos se obtienen 5.000 kg de uva por hectárea, muy por debajo de los 7.000 permitidos por el Consejo Regulador de la Ribera del Duero, lo que garantiza una mejor calidad y control de la materia prima.

El proceso de crianza se lleva a cabo en una bodega subterránea con un calado de 10 metros de profundidad donde reposan los vinos en barricas de roble francés nuevo, de 1 a 3 años, con una selección de 22 tipos de roble según su origen: Alier, Nevers, Centro, secado al aire libre entre 24 a 60 meses, y con diferentes niveles de tostados.

Pago de los Capellanes - vinoVino Pago de los Capellanes

Vinos de la bodega Pago de Capellanes

Pago de los Capellanes elabora cinco vinos: Joven Roble, Crianza, Reserva y dos vinos de parcela, Nogal y Picón, los vinos más especiales, pero sólo se elaboran y comercializan en cosechas excepcionales. Por ejemplo, la primera añada de Nogal fue el 2003, posteriormente también se elaboró en el 2005 y 2006, pero se no elaboró en 2007, 2008 y 2009, y apareció nuevamente en la añada del 2010. Por otro lado, la primera añada de Picón fue la de 1999, pero no se elaboró en el 2000, 2001, 2002 y 2003, y apareció nuevamente en las añadas del 2004, 2009 y 2010.

Cabe destacar que el proceso de elaboración de todos los vinos de Pago de los Capellanes siguen un proceso muy similar. Entre ellos está la fermentación alcohólica y maloláctica espontánea; es decir, sin adición de levaduras seleccionadas y sin adición de bacterias en la maloláctica, por lo que la bodega dispone de pies de cuba con levaduras autóctonas del lugar.

Luego, durante el encubado se realizan remontados y bazuqueos diarios controlando densidad, temperatura y evolución de la población de levaduras. Durante la fermentación maloláctica se controlan los índices de ácido málico y ácido láctico, y cuando el ácido málico está por debajo de 0,1 gr/l se hace el trasiego separando las lías, y sin filtrar ni clarificar ni pasar por frío se lleva directamente el vino a barricas, y después de su crianza se filtra por cartuchos de poro abierto antes de embotellar.

Pago de los Capellanes Roble se elabora con Tino Fino procedente de 20 parcelas y recibe un paso de cinco meses  en barricas nuevas de roble francés de 300 l. Es un vino de aroma intenso, floral y a fruta roja del bosque, que se ensambla con los toques lácticos y vainillas propios de su breve paso por madera. En boca es amplio, elegante, persistente y aterciopelado, sin perder la viveza de los vinos jóvenes de la Ribera.

Pago de los Capellanes Crianza nace de un coupage de 18 parcelas de Tinto Fino con un envejecimiento de 12 meses en barricas de roble francés de tostado medio. Posee un aroma muy franco, con un buen equilibrio fruta-madera en el que se funden los tonos de vainilla con fruta bien madura, frutos negros y de bosque. En boca sobresalen las notas de cuero y regaliz, con un paso suave, pero con taninos finos que proyectan final en boca y un postgusto largo y elegante.

Pago de los Capellanes Reserva nace de dos parcelas de Tinto Fino y una crianza de 18 meses en barricas de roble francés de tostado medio. En nariz es complejo, con tonos de fruta madura, especialmente cereza, grosella, cassís, en armonía con los tonos de buenas maderas, especias (vainilla, coco) y un fondo de regaliz. En boca presenta un gran equilibrio, con un paso sabroso, goloso por la madurez de sus taninos y alegre a su vez por la buena acidez.

Pago de los Capellanes “El Nogal” es un vino una parcela de 6 hectáreas de Tinto Fino, procedente de una selección clonal de la Finca El Picón, con suelo arcilloso calcáreo, y una crianza de 22 meses en cuatro tipos de barrica de roble francés nuevo. Es un vino de estilo opulento y envolvente, con aromas de flores y frutas frescas, de vainilla, cacao, torrefacto, cuero nuevo, sándalo y especiados; con paladar carnoso, potente y complejo, con un postgusto largo, intenso, de uva muy madura y taninos redondos y nobles.

Pago de los Capellanes “El Picón” procede de una parcela de dos hectáreas con una selección clonal de Tinto Fino de la Finca El Picón, en suelo franco-arcilloso con gravas en la superficie, y una crianza de 26 meses en barricas nuevas de roble francés de grano seleccionado. Se detectan los primeros aromas balsámicos, las moras y sotobosque característicos de la Ribera, con toques especiados tradicionales en el roble francés, como la canela, el cuero, el tabaco, la trufa, y el regaliz negro. La entrada en boca es compleja, con taninos dulces que envuelven el paladar y lo cubren con una extraordinaria redondez, largo y persistente. Un gran vino de guarda.

Situación de Pago de los Capellanes