Bertrand Sourdais y sus parajes de la Ribera del Duero soriana

Hace unos días, durante una de nuestras escapadas para probar vinos Ribera del Duero, visitamos a uno de los viñadores con más personalidad (y más conocido) de la región, Bertrand Sourdais. Sourdais, de origen francés, proviene de una familia de bodegueros de Chinon en el Loira (una de nuestras regiones favoritas por sus más que destacables Cabernet Francs). Actualmente, trabaja tanto en la bodega familiar en Francia Domaine de Pallus, como en la provincia de Soria, donde tiene una pasión: la conservación y puesta en valor de los viñedos viejos de la zona.

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Sus inicios en la Ribera del Duero soriana se remontan al año 2000, cuando le contactaron para crear una nueva bodega, Dominio de Atauta. Durante los primeros años, Sourdais se dedicó a estudiar el potencial de los diversos suelos de esta subzona del Duero, así como el clima, más especial, frío y seco que en otras áreas de la región. A lo largo de estos años, el francés se ha convertido en un verdadero experto de las características del entorno soriano.

Bertrand nos recibe de buena mañana en el singular municipio de San Esteban de Gormaz. Después de una breve introducción a las características del territorio, nos invita a recorrer los parajes donde se originan los vinos de Antídoto y Dominio de Es. Antídoto es el proyecto junto su socio David, un hombre de paciencia y saber hacer de la zona, que se complementan a la perfección.

Comenzamos nuestra andadura por el viñedo en los terrenos arcillo ferrosos de “Roland Garros”, allí encontramos viñedos muy viejos que se emparejan bien con la variedad Tinta Fina de clones antiguos. Sourdais busca en esta zona un perfil más clásico de la Ribera del Duero y al que denomina la Hormiga de Antídoto. Se caracterizan por ser vinos con mucho volumen, preparados para aguantar bien largas épocas de crianza.

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Tras una agradable conversación sobre cómo se debían de sentir las vides para dar sus mejores uvas y sobre la importancia de que hubiera chopos o algo de humedad para su bienestar, proseguimos nuestro recorrido (subiendo y bajando colinas por caminos rurales) hasta llegar a otra zona con suelos totalmente diferentes. Los cantos y la arena han substituido la arcilla batida de Roland Garros. Aquí es donde nace el Antídoto, un vino ligero asentado en la filosofía del beber vino de manera cotidiana.

Entre los proyectos de Antídoto, queremos hacer una mención especial para los vinos rosados. Estos no son rosados al uso, vienen específicamente perfilados desde el viñedo, donde la antigua coplantación de variedades blancas y tintas era habitual. Este hecho, sumado a la presencia mayoritaria de granito y arena en el suelo, nos regala uno de los rosado más auténticos de la península: eléctrico, complejo y salino. Le Rose de Antidoto, Grand Cru.

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Para acabar, nos dirigimos al pueblo de Atauta. Atauta es un paraje singular, donde se detiene el tiempo y se puede oler a tradición. Cuando nos asomamos a su mirador es palpable que algo especial relaciona este lugar en la historia de la viticultura; las vistas a los antiguos pequeños lagares donde se fermentaba antiguamente el vino son espectaculares.

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En este paisaje es donde ubica Bertrand su otro proyecto, Dominio de Es. El valle como eje central donde articula su vino de paraje y donde luego tras los casi 20 años trabajando en la zona ha desgranado sus dos crus. Cada uno de esos Crus se encuentra entre parcelas más amplias, pero existen ciertas zonas donde aparece una arcilla y una orientación y una brisa especial que lo hacen únicos. La Diva es uno de esos Crus tocados por todos esos factores al que lo hacen especial y único. Una fruta roja con mucha levedad, mucha tensión, largo e interminable.

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Después de la gran ruta por casi todo los viñedos viejos sorianos y unas cuantas anécdotas, nos fuimos a interpretar lo que habíamos visto a la bodega. Ciertamente cada uno demostraba todo su potencial en su tipología. Como un buen viñador, Bertrand ha sabido sacar jugo a cada uno de los parajes haciendo que cada vino empuje en un sentido, cada suelo y cada microclima se traduce en los diferentes vinos que propone.

Ciertamente fue una gran experiencia descubrir esta subzona de Ribera de Duero junto con Bertrand Sourdais. Una persona con una sensibilidad especial hacía el viñedo, el entorno y el vino. En sus manos el legado de la zona está asegurado. ¡Enhorabuena!

 

Acerca de Nacho Martinez

Somelier & wine enthusiast en Decántalo. Es nuestro gran experto en vinos. Conoce y ha probado todos los vinos españoles. Y si no lo ha hecho, está a punto de hacerlo.
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