Los vinos de Languedoc-Rosellón, la Francia mediterránea al alcance de todos.

Conocida por ser la mayor elaboradora de vinos de mesa en Francia, la región de Languedoc-Rosellón trabaja para sacudirse el estigma de generador de grandes volúmenes de vino barato para demostrar el potencial y la calidad de su extenso viñedo mediterráneo.

Languedoc-Rousillon, como se le conoce en francés, es el resultado de la suma de dos regiones en una: la zona de Languedoc y la zona de Rosellón, que unidas representan aproximadamente el 40% del viñedo en Francia.

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Pero, ¿qué te parece si para comenzar nos ubicamos un poco?

La región vinícola de Languedoc-Rosellón está situada al sur de Francia y se extiende desde los alrededores de Nimes hasta más allá de Narbona y Carcasona, limita con los Pirineos y llega hasta el mar Mediterráneo; cuenta con una extensión vinícola de más de 240.000 hectáreas trabajadas por 24.000 viñadores y donde están asentadas alrededor de 2.500 bodegas.

Languedoc-Rosellón es, junto con la Provenza, la región vinícola más antigua de Francia. Su historia inicia con los griegos, en el siglo V y se desarrolla con los romanos hasta llegar a la actualidad.

Debido a su extensión, en esta zona conviven diferentes situaciones climáticas y diversas clases de suelos pero, sin duda, el clima mediterráneo es el que predomina.

En el Languedoc oriental, la primavera y el otoño son más bien cálidos, todo y que existe la posibilidad de sufrir alguna helada en abril. Los inviernos suelen ser suaves y soleados, los veranos son cálidos y secos. La lluvia es ligera y los fuertes vientos de Tramontana contribuyen al aireamiento de las uvas evitando enfermedades. Un clima perfecto para el cultivo de la vid. En la parte occidental del Languedoc existe una influencia atlántica más acusada.

En el Rosellón gozan de un promedio de 325 días de sol al año, con un paisaje espectacular con vistas a los Pirineos y al macizo del Canigó, pero menos agreste que las colinas de Corbières, en Languedoc.

En la región se pueden encontrar suelos arenosos, de piedras calizas, de arcillas púrpuras y marrones así como esquistos y margas.

Esta diversidad de climas y suelos también da lugar a la presencia de un abanico varietal en donde destaca el cultivo de la Cariñena, variedad mediterránea que continúa siendo la más plantada en Francia y que convive con otras cepas tintas como la Syrah, Mourvèdre (Monastrell) o la Cinsault.

La vitivinicultura de vinos blancos cada vez es más sofisticada y ofrece interesantes coupages con uvas como la Clairette, Bourboulenc, Picpoul, Roussane, Marsanne, Viognier y Moscatel de Alejandría. Mención especial para la Garnacha, que se puede encontrar en todos sus colores.

Cuando Languedoc-Rosellón se sobrepuso al paso de la filoxera comenzó entonces un cultivo intensivo que generaba altos rendimientos y producción de grandes volúmenes de vino pero de calidad muy baja en comparación con la de otras zonas de Francia. Por desgracia a esta región le ha costado desprenderse de esta etiqueta. Fue a partir del año 1945 que se comienzan a clasificar los diversos terroirs de la demarcación y hacia la década de los 80 da inicio la reestructuración completa de sus viñedos.

Languedoc-Rosellón pasó por una mala racha en la que se abandonaron parcelas porque no eran económicamente viables para su explotación debido a sus bajos rendimientos y a la situación inaccesible para la cosecha mecanizada. Sin embargo, ha sido gracias a estos peculiares viñedos que la región ha conseguido renacer poco a poco. Revolución impulsada por viñadores de primera generación que se han dado cuenta del potencial de la zona y que están implementando el cultivo de la viña bajo los principios ecológicos y biodinámicos y que llevan a cabo vendimias manuales para respetar la integridad del entorno y de los racimos.

¿Cómo son los vinos de Languedoc-Rosellón?

Obviamente debido a la diversidad de suelos, terrenos, influencia climática y variedades de uvas, en Languedoc-Rosellón se puede encontrar un amplio abanico de estilos.

Los vinos que se elaboran en el Languedoc Occidental, que es la zona que recibe más influencia atlántica, son vinos de carácter parecido a los del Ródano, conforme más al Este, y con estructura semejante a los vinos de Burdeos en los viñedos situados más hacia arriba y al Oeste.

En Carcasona se percibe esta influencia atlántica. Al sur se ubica Limoux, zona famosa por sus vinos espumosos. Se dice que el Blanquette de Limoux es el espumoso más antiguo del mundo. Se elabora a partir de las variedades Mauzac, principal en la región, la Chardonnay y la Chenin Blanc.

El Crémant de Limoux se elabora con el método tradicional o champenoise, el mismo que se utiliza en la Champaña y para este espumoso, además de las variedades mencionadas, también se permite la utilización de la Pinot Noir. Existen en el mercado destacados ejemplos de excelente calidad y a precios más accesibles que el Champagne.

En el Languedoc Oriental se elaboraban vinos tintos suaves y de fácil comercialización provenientes de los viñedos plantados a lo largo del litoral mediterráneo pero se ha comprobado que de zonas de más altitud y con suelos más pobres se pueden obtener vinos realmente buenos, con un carácter que refleja el terroir y con una relación precio-calidad excelente.

La región de Rosellón elabora el 90% de todos los vinos dulces naturales (Vins Doux Naturels) de Francia donde destacan el Muscat de Rivesaltes y las Garnachas dulces de Banyuls, toda una delicia para los más golosos. Vinos que pueden ser hasta cierto punto modestos, pero todas unas joyas gastronómicas.

En algunos puntos del Rosellón se pueden encontrar características muy similares a las que presenta el Priorat, en Cataluña, con clima cálido y seco, con suelos de esquistos con altitudes de hasta 800 metros. Viñedos que cubren su accidentado terreno y que dan lugar a excelentes vinos de Garnacha.

Además de las mencionadas, en Languedoc-Rosellón destacan regiones como Saint-Chinian, que cuenta con una de las mejores reputaciones de esta zona vinícola gracias a sus vinos tintos, blancos y rosados que proceden de cepas que nacen en altitudes a menudo superiores a los 600 metros.

Faugères, de donde se obtienen elegantes tintos aromáticos de Garnacha; Corbières donde hay tintos amables, jugosos y afrutados que se elaboran a partir de Garnacha, Cariñena y Syrah.

Picpoul de Pinet, una demarcación que destaca por sus sabrosos vinos blancos elaborados con la variedad regional Picpoul y que armonizan con sus ostras a la perfección.

Los vinos del Languedoc-Rosellón clasificados como Côtes-du-Roussillon-Village son producto de cosechas con rendimientos controlados que dan lugar a tintos intensos y de mayor calidad, que son buenos representantes del terroir y con capacidad de envejecimiento.

La mayoría de los vinos del Languedoc-Rosellón se venden como Vins du Pays y existen estupendos ejemplos de vinos cautivadores, secos o perfumados, blancos o tintos de gran calidad cuyo precio afortunadamente no lastima nuestros bolsillos.

Después de este recorrido informativo, te invitamos a continuar este paseo por el viñedo más grande y antiguo de Francia, una región llena de historia, maravillosos paisajes y gastronomía, para descubrir y dar una oportunidad a estos tesoros mediterráneos: espumosos, rosados, blancos, tintos y dulces. Estamos seguros de que los vinos del Languedoc-Rosellón no te dejarán indiferente.

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