Pétrus, sueño de todos, privilegio de pocos

Son contadas las personas que se pueden permitir el lujo de adquirir y disfrutar de un Pétrus, este legendario y mítico vino francés. ¿Serás tú uno de los afortunados?

Conocemos Burdeos por ser la zona vinícola más importante en el mundo, región francesa ubicada al suroeste del país y donde despuntan zonas como Médoc, Graves, Saint Èmilion o Pomerol que han dado origen a algunos de los vinos más codiciados por cualquier winelover. Pero hay un nombre propio que despunta por encima de todos y que ha dado lugar a un vino que se ha convertido en mítico pero que, sobre todo, está considerado como el mejor del mundo. ¿Quién no ha oído hablar de Pétrus?

comprar Petrus original

Petrus en latín significa “firme como la piedra”, tal como ha sido la trayectoria de la bodega, pero que también hace referencia a San Pedro, quien nos da la bienvenida con su estatua de piedra al llegar a la finca, eso sí, llave en mano para abrirnos las puertas del paraíso y, seguramente al cruzar ese umbral así sea, como haber tocado el cielo.

Los orígenes de la propiedad datan de finales del siglo XVIII cuando entonces pertenecía a la familia Arnaud. El vino que ahí se elaboraba ya apuntaba maneras. En 1878, durante la Exposición Universal de París, Pétrus ganó una medalla de oro y fue entonces cuando comenzó a plantar cara a los vinos bordeleses que se elaboraban en el Médoc y que ya estaban considerados de altísima calidad.

La familia Arnaud vendió poco a poco la propiedad a un hotelero de Libourne y fue finalmente su viuda, la señora Marie-Louise Loubat quien finalmente la adquirió en 1945. La viuda Loubat sabía que su vino tenía gran potencial y ella, que contaba con una aptitud innata para los negocios, decidió moverse por el mundo para darlo a conocer y conseguir que Pétrus fuera equiparado a los grandes vinos de Burdeos tanto en calidad como en precios.

Su afán fue tal que consiguió ser invitada al banquete de bodas de la Reina Isabel II de Gran Bretaña (que en aquel entonces era princesa) donde su vino fue servido a los invitados. Comenzaba así a forjarse la leyenda de Pétrus en el mundo.
Marie-Louise Loubat murió en 1961 y a partir de 1962 fue su sobrina Lily Lacoste quien heredó la bodega. Ésta última vendió en 1964 una parte de las acciones de la finca a Jean-Pierre Moueix que se convirtió en copropietario y en el principal impulsor de Pétrus consolidando así el mito en el que se ha convertido hoy en día.

Artífice de este éxito también lo ha sido Jean-Claude Berrouet, un joven enólogo que en 1964 llegó a Pétrus sin experiencia y permaneció durante 40 años bajo un perfil elegante y discreto, sin estridencia ni presunción, y que puede ser considerado como una parte importante del mito de Pétrus. Él indica que únicamente se considera un director de orquesta que supo trabajar con sensibilidad para comprender que de esas peculiares parcelas se obtenía un vino de mucha calidad. Hoy en día es su hijo Olivier Berrouet quien ejerce como enólogo de la bodega.

¿Qué hace a Pétrus tan especial?

Para comenzar, prácticamente las 11,5 hectáreas donde se ubican los viñedos de donde proviene Pétrus se sitúan en una terraza alta en Pomerol y están cubiertas por un peculiar suelo de arcilla rica en hierro conocida como crasse de fer. Sólo una parte del terreno está compuesto por suelos de grava. Al parecer esta situación ha resultado ideal para el cultivo de la variedad merlot, de la que se compone este gran vino.

Años atrás Pétrus contaba con un 80% del viñedo dedicado a la variedad merlot y el 20% restante estaba cultivado con cabernet franc, otra de las variedades tradicionales de los coupages de Burdeos. Este porcentaje se ha reducido con el tiempo y, de hecho, desde el año 2010 el 100% del viñedo se cultiva con merlot, que es la variedad con la que se elabora Pétrus.

Obviamente es un vino que se elabora bajo el máximo cuidado para potenciar su calidad. La bodega fue una de las precursoras en ejecutar podas en verde cuya finalidad era la de reducir la productividad de sus cepas para obtener menos racimos pero con mayor concentración y calidad.

Pétrus es una bodega clásica que trabaja con la filosofía de la mínima intervención. Para Jean-Claude Berrouet, su mítico enólogo, la importancia de permitir que el vino sea capaz de expresar las variaciones climáticas del terroir donde ha crecido es lo que marca su carácter y distingue cada añada. Es importante que el vino hable del lugar del que proviene, de su historia, porque “Los vinos cuando consolidan una historia dan más placer”, puntualiza Berrouet.

En Pétrus también se lleva a cabo una estricta pre selección de cada una de las tinas que contienen los vinos jóvenes antes de elaborar el coupage final. Hay parcelas y vinos que son rechazados al no ajustarse a los estándares de calidad que se requieren para la elaboración de este Gran Vino.

¿A qué sabe un Pétrus?

El merlot en la tierra de Pomerol da vinos sensuales, dulces y modernos, afirma Jean-Claude Berrouet. Y aquellos privilegiados que han tenido la oportunidad de probarlo comentan que es un vino intenso, de aroma penetrante, con carácter y mucha elegancia.

Un vino equilibrado y sabroso difícil de describir por la complejidad de aromas y matices que puede llegar a expresar y que inclusive en sus mejores añadas puede ser capaz de demostrar una fortaleza equiparable a un buen Oporto. Dicen de él que es un vino que es capaz de cautivar a todo aquel que lo sabe apreciar.

La añada más accesible puede llegar a costar alrededor de 3.000 euros. Sin embargo esta cantidad dista mucho del precio de salida de la bodega que pueden inclusive quintuplicarse en cuanto las botellas salen al mercado.

Las grandes añadas de Pétrus reconocidas por unanimidad son las de 1929, 1945, 1947, 1961, 1964, 1982, 1989, 1990, 2000, 2005, 2009 y 2010.

Curiosidades en torno a Pétrus

Pétrus es sin duda toda una leyenda y objeto del deseo que ha conseguido generar diversas curiosidades y anécdotas en su entorno. ¿Te gustaría conocer algunas?

En una ocasión llovió mientras se llevaba a cabo la vendimia. La bodega contrató un helicóptero para que sobrevolara las viñas para secar las vides con el aire que generaba. ¡Y funcionó!

No solamente es un vino que fue servido en la boda de la Reina Isabel II del Reino Unido, también el ex presidente estadounidense John F. Kennedy solía descorchar alguna botella de Pétrus para celebrar sus éxitos.

Hay quien insiste en llamarle Château Pétrus, pero no hay ni existe ningún Château en la finca, a diferencia de lo que sucede con otros grandes vinos de Burdeos. En la etiqueta de Pétrus jamás ha aparecido la palabra Château.

¡Que no te engañen! En 1965 y 1991 las cosechas no permitieron hacer vino de calidad, por lo tanto estas añadas no existen. Tampoco la de 1956 pues en ese año el viñedo pasó por una fuerte helada y por lo tanto no hay ningún Pétrus de esa cosecha.

Sobre la ex propietaria la bodega, Lily Lacoste, sobrevuela una historia más propia de la ficción que de la realidad, muy al estilo “Falcon Crest” donde se habla de conspiración y de la desaparición de botellas de Pétrus que pertenecían a la señora Lacoste y de las que se desconoce el paradero.

Obviamente esta aura de misterio y leyenda ha conseguido que este Gran Vin sea protagonista o secundario en algunos fragmentos del cine o la literatura.

Por ejemplo, el libro “La misteriosa botella de Pétrus”, de Noel Balen y Jean-Pierre Alaux, aborda una serie de misteriosos asesinatos que se cometen en torno al vino.

En “El collar y el Pétrus del 81”, del sommelier y escritor Damián Vila, también se explican una serie de sucesos donde se ve involucrado un reconocido enólogo.

Filmográficamente hablando hay una famosa escena de la película “Entre Copas” donde el protagonista, Miles Raymond, quien odia los vinos de merlot, tiene como valioso tesoro un Château Cheval Blanc de 1961, vino bordelés elaborado con las variedades merlot y cabernet sauvignon. Al principio querían que la preciada botella de Miles fuera un Pétrus, que es un monovarietal de merlot, pero al parecer la compañía no dio su autorización.

Sin embargo hay quienes han elaborado “la sangría más cara -y mejor- del mundo” con un Pétrus, como los personajes de la película francesa “Barbacoa de amigos”.

Para finalizar, y si seguimos con la línea literario-cinematográfica podemos decir que es inimitable el maridaje que realiza Hannibal Lecter, personaje muy conocido gracias a la película “El silencio de los corderos” basada en la serie de libros de Thomas Harris quien en un pasaje de la novela acompaña un Pétrus con “las mollejas” de un flautista de la Filarmónica de Baltimore.

Verdad o leyenda, Pétrus es un vino que despierta curiosidad y deseo. A continuación les dejamos con un vídeo corto de James Suckling. ¿Te animas a probarlo?

Acerca de Decántalo

Somos la tienda con el mejor catálogo online de vino español. Buscamos constantemente las últimas novedades, las botellas más especiales para que disfrutemos juntos del apasionante mundo del vino. ¿Compartes nuestra pasión por el vino?
Esta entrada fue publicada en Bodegas, Burdeos, Curiosidades and tagged , , . Bookmark the permalink.

Deja un comentario