Copas de vino: ¿cómo elijo la copa ideal?

Cada estilo de vino tiene su propia personalidad y sus muy particulares características y cualidades que, con la copa adecuada, conseguiremos potenciar.
Siendo pragmáticos, podríamos beber el vino en cualquier recipiente que lo pueda contener, pero para todos los winelovers y para todas aquellas personas que sienten respeto y cariño por este maravilloso alimento, saben que el hecho de beberlo no radica únicamente en la acción de administrar un líquido a nuestro cuerpo o de hacerlo para mitigar la sed, es más bien toda una experiencia para compartir en compañía o para disfrutar en soledad. Y las copas de vino juegan un papel importante.

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Así que, un buen vino, ese que a nosotros nos guste más, merece una copa adecuada para redondear el momento de placer de su disfrute.
Con tantas en el mercado ¿cómo elegir las copas de vino más adecuadas? ¿El tamaño y la forma importan? En este caso, sí.

Hoy en día existen decenas de modelos de copas de vino, inclusive existen algunos modernos diseños sin tallo o de vasos con diseños imposibles que milagrosamente se mantienen en pie.
El tallo o pie de la copa permite sostenerla sin que el calor de nuestras manos cambie la temperatura del vino y sin que la grasa de nuestra piel se impregne en el cristal. Aunque en todas las series y películas americanas nos muestren lo contrario, el poder sostener la copa por el pie nos permite degustar nuestros vino a una temperatura óptima.

También las hay de colores y con texturas o diseños, algunas muy bonitas y llamativas, pero lo ideal es que nuestras copas sean de un cristal transparente, de la mejor calidad posible y sin texturas o dibujos que interfieran con la apreciación del vino.

A continuación te describiremos seis modelos básicos de copas de vino que te pueden ser de utilidad para elegir.
Los 6 principales tipos de copas de vino:

1- Copa de vino Burdeos
Es la copa que comúnmente encontramos en la mayoría de establecimientos de restauración o que inclusive tenemos en casa. Es una copa estilizada que favorece el despliegue de aromas y dirige el vino hacia el centro de nuestra boca por lo que suaviza la sensación tánica y especiada de tintos con cuerpo. Ideal para vinos como los elaborados con Merlot, Cabernet Sauvignon o Cabernet Franc, es decir, el clásico coupage de la región de Burdeos.

2- Copa de vino Borgoña
Esta copa, a diferencia de la copa Burdeos, es menos alargada, tiene la base del cáliz más ancha y redondeada y una abertura más pequeña que su base. Su diseño está pensado para potenciar la experiencia al beber tintos ligeros y elegantes con aromas más sutiles. Su cuerpo en forma de balón hace la función de colector que permite contener toda la expresión aromática de vinos delicados para alargar su disfrute hasta el final. Ideal para vinos elaborados con Pinot Noir o Gamay, dos de las variedades que predominan en la región de Borgoña.

3- Copa de vino blanco
Los vinos blancos, al consumirse habitualmente a temperaturas más bajas que los tintos, se sirven en copas de menores dimensiones pero de formas similares, un menor tamaño ayuda a regular la cantidad de líquido y así conservar su frescura por más tiempo.
La copa estilizada para vinos blancos es ideal para aquellos vinos ligeros o jóvenes pues preserva y expresa mejor sus aromas y su acidez.

Para los vinos blancos con más cuerpo o con crianza, inclusive para los orange wines (vinos naranjas) es mejor utilizar una copa que tenga un cuerpo más redondo y no sea tan estilizada pues enfatiza mejor las texturas cremosas y preserva y potencia la percepción de su complejidad aromática . Una copa similar al estilo Borgoña pero de menores dimensiones, sería la ideal.

4- Copa de vino espumoso
La copa estándar para los vinos espumosos es la denominada copa flauta o copa de champagne que es estrecha y alargada, lo cual permite el ascenso de las burbujas y evita la pérdida del carbónico.
Pero, por otra parte, deja poco espacio para la percepción de aromas y limita la apreciación de espumosos especiales o de larga crianza que suelen ser más complejos y que expresan mejor sus características en una copa similar a la de un vino blanco ligero o a la copa Burdeos.
Esta última puntualización puede tener sus defensores y sus detractores pero, finalmente, todo consiste en experimentar para poder decidir qué es lo que te va mejor de acuerdo a tus gustos y a las necesidades del momento.

5- Copa de vino dulce o generoso
¿Recuerdas la clásica copa que se utiliza para servir los vinos de Jerez? Una copa estilizada pero pequeña, con la abertura más cerrada que la base. Son copas aflautadas similares a las de los vinos espumosos pero de dimensiones reducidas y son ideales para esta clase de vinos pues los dulces y generosos suelen tener más cantidad de alcohol. El tamaño pequeño de la copa permite racionar el contenido y preservar la temperatura de servicio, además su diseño de boca estrecha concentra los aromas y evita la rápida evaporación.
Estas copas son ideales para degustar vinos de Jerez, vinos dulces, vinos de Oporto y prácticamente cualquier otro vino generoso. No está de más tener algunas por casa.

6- Copa Universal
Si queremos ser prácticos, a algunos fabricantes se les ha ocurrido la idea de diseñar copas universales que nos pueden ser de utilidad para degustar tanto vinos blancos como tintos e inclusive, como ya hemos mencionado, algunos espumosos especiales. Son copas con un diseño estándar que, si bien podrían no expresar las pequeñas sutilezas que hacen la diferencia entre un estilo de vino y otro, nos permiten degustarlos en un contenedor de calidad que nos proporcionará también una agradable experiencia.

¿Cómo conservar bien las copas de vino?
Cuando ya tenemos la copa perfecta, hay que saber cómo conservarla correctamente, porque de nada sirve contar con las mejores copas de vino del mundo si no las mantenemos en un estado óptimo.
Ten siempre tus copas limpias.
Intenta lavarlas lo antes posible después de utilizarlas, sobre todo después de beber vinos tintos. Las copas que se dejan con restos de vino tienden a mancharse con el tiempo y son marcas muy difíciles de eliminar.
Lávalas a mano.
Limpia las copas de vino con mucho cuidado si son de un cristal muy fino y con detergente neutro o poco perfumado. Una copa tiene que estar limpia pero no debe oler a nada.
Déjalas secar bien.
Lo ideal es que se sequen al aire, de pie, y a resguardo del polvo para que no acumulen malos olores en el interior, o colgadas por la base pero con la boca aireada.
Por último, una tarea que dejamos a tu libre albedrío.
Escoge un vino, ese que tanto te gusta y que hace tiempo que no pruebas, descórchalo con calma, toma una copa, sírvete un poco y ¡disfruta!
¡Éste es tu momento! ¡salud!

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