Vino blanco seco
Enológicamente hablando, nos referimos a un vino blanco seco cuando queremos decir que no hay en él presencia de azúcares o que esta es casi nula. Sin embargo, de manera más coloquial, la expresión cobra otro sentido.
Entonces, ¿a qué hacemos referencia cuando hablamos de vino blanco seco? Vino blanco seco es una declaración que solemos contraponer a la de vino blanco afrutado. En los vinos blancos secos predominan aromas que pueden formar parte del grupo floral, vegetal, mineral, lácticos, cremosos, amielados… Estos pueden ir desde madreselva, jazmín, tilo, rosa, heno, hierba cortada… a maíz, yogur, mantequilla, ¡incluso sílex, queroseno o caucho! Aromas que distan mucho de los frutales tipo piña, pera, manzana, papaya… y que comentábamos en el post anterior sobre vino blanco afrutado.

El origen de estos aromas puede ser diverso. Los factores que harán que un vino blanco sea un vino blanco seco serán, la variedad, las técnicas de vinificación y la crianza o el añejamiento a la que el vino ha estado sometido.
Algunas castas blancas como el Macabeo, Xarel·lo, Hondarribi Zuri, Garnacha Blanca, Airén o Verdejo son variedades que podríamos considerar neutras y sus aromas endógenos o propios no son afrutados.
Es en la vinificación y dependiendo de la variedad en las maceraciones preferementativas donde aparecen los aromas más herbáceos (pimienta, trufa, tomillo…), florales (jazmín, madreselva, rosa…), minerales (yodo, petróleo) y ciertos especiados (pimienta, cardamomo…). Después, durante la fermentación conseguimos los aromas de levadura, galleta, cremas, leche, yogur, queso…
Finalmente, en la crianza o en el añejamiento se generan también aromas florales y vegetales, y los amaderados, tostados y balsámicos y ciertos minerales o de confitería tipo almizcle, miel o cera de abeja.
Veamos algunos ejemplos:
De la primera fracción, con herbáceos y toques florales, podríamos encontrar Miranius, un vino biodinámico de Celler Credo elaborado en el Penedés.
Otros ejemplos, con más aromas cremosos o a panadería, serían Flow Blanco, una Cariñena Blanca y Picapoll Blanc de DO Empordà elaborado por Bodega Sota els Àngels y una Macabeo de la DOCa Rioja, Honorio Rubio Lías Finas de Honoro Rubio.
Un vino blanco seco cuyos aromas principalmente se originan durante la crianza o el añejamiento seria el Viña Gravonia de la bodega Viña Tondonia. Un clásico de La Rioja que ha pasado 48 meses en barricas en el que destacan sus aromas de miel, frutos secos y ciertos toques de hidrocarburos.
¿Qué te parece? ¿Te animas descubrir estos aromas en tus próximos vinos blancos?