Barolo y Barbaresco, los vinos italianos de nebbiolo más deseados del mundo
Piamonte, «ad pedem montium», cuyo nombre procede del latín y significa «a los pies de las montañas», es la segunda región italiana más extensa del país y está rodeada por montañas por tres de sus lados, de ahí su nombre. Es famosa por sus setas, sus quesos y su pasta pero sobre todo por ser la cuna de dos de las joyas vinícolas más deseadas en el mundo: los vinos de Barolo y los vinos de Barbaresco.

Prácticamente como sucede en el resto de Italia, el Piamonte, cuya capital y ciudad más poblada es Turín, tiene viñedos que tapizan toda la región y donde crecen variedades blancas como la arneis, la cortese o la moscato, o tintas como la dolcetto o la barbera, pero sin duda la uva más famosa y la que da lugar a algunos de los vinos tintos más buscados del planeta es la variedad nebbiolo.
¿Cómo es la uva nebbiolo que tanto apasiona?
Durante la vendimia, que habitualmente se realiza en el mes de octubre, una niebla profunda, nebbia en italiano, se apodera de los viñedos del Piamonte por lo que se dice que el nombre de esta variedad, nebbiolo, proviene de dicha palabra.
Sus uvas tienen la piel muy fina pero extremadamente tánica, característica que otorga toda la personalidad y su peculiar carácter a los vinos de nebbiolo que, a pesar de su ligero color, muy parecido al que ofrecen los elaborados con pinot noir, y de sus sutiles aromas florales que recuerdan a los pétalos de rosa, al coulis de frambuesa o al anís, se expresan con potencia en la copa. Es como si la persona más delicada del mundo te diera de repente una patada en la cara. Madeline Puckette, de “Wine Folly”, lo describe como “brutal elegancia”. Su sutil apariencia engaña y contrasta con la potencia de su efecto a la hora de beberlos. Son vinos que amarás u odiarás pero que definitivamente tienes que probar.
¿De qué hablamos cuando hablamos de Barolo y Barbaresco?
Alba es la principal ciudad en la región piamontesa de la región de Langhe y es el punto de referencia para situarnos, ya sea hacia el nordeste donde se encuentra Barbaresco o hacia el sudoeste, donde está ubicada la zona de Barolo, ambos sitios emblemáticos en el cultivo y elaboración de vinos de nebbiolo.
Vinos de reyes, vinos de reinas
La diferencia entre los vinos de Barolo y los vinos de Barbaresco radica principalmente en el tipo de suelos que predominan en cada una de estas denominaciones. Mientras que en Barbaresco los suelos son más fértiles y ricos en nutrientes, dando lugar a vinos menos tánicos, con aroma a pétalos de rosa, perfume y cerezas, en Barolo los suelos son más pobres dando lugar a vinos aún más tánicos. Cuando se catan a la vez, los vinos de Barolo resultan tener más peso mientras que los vinos de Barbaresco son más ligeros, sutiles y etéreos, por eso desde años atrás se dice que los vinos de Barolo son vinos de reyes y los vinos de Barbaresco son vinos de reinas.
Dentro de la misma zona, Barolo, existe una subdivisión imaginaria. En la mitad norte de la región predominan los suelos más jóvenes, arenosos y suaves que dan lugar a vinos elegantes y femeninos, con una tanicidad también más suave, mientras que en la mitad sur los suelos son relativamente más antiguos con predominio de piedras calizas y arena que dan lugar a vinos con notas que recuerdan a las setas, más especiados y con una mayor estructura.
Barolo y Barbaresco, tradición y modernidad
En los años 60 se recomendaba comprar botellas de vinos de Barolo ¡para ser bebidas 25 años después! No resultaban ser vinos fáciles debido a su alta acidez y tanicidad, pero a partir de los años 70 y principios de los 80 una nueva generación de viticultores decidió experimentar con las crianzas para poder obtener vinos más accesibles pero conservando la identidad del territorio y de la variedad. De esta manera surgieron dos corrientes: la tradicionalista, que elabora vinos a la antigua usanza con largas maceraciones, de hasta 25 días, y crianza en botti, barricas de gran tamaño; y la corriente modernista que opta por maceraciones cortas y crianza en barricas más pequeñas para no añadir aún más taninos de la madera a los vinos de nebbiolo.
Obviamente hace 25 años esta división originó grandes peleas pero afortunadamente en la actualidad ambos estilos ya están inclusive mezclados o fundidos entre sí y no existe una línea estricta y marcada entre una manera y otra y, por suerte, elaboradores y consumidores han entendido que cuando un vino es realmente bueno, es interesante pero queda en segundo término el cómo ha sido elaborado.
Según la reglamentación vinícola italiana vigente, los vinos de Barbaresco deben tener una crianza mínima de dos años mientras que los vinos de Barolo deben cumplir con una crianza mínima de tres años. En el caso de los vinos reserva, se exigen dos años más de reposo para ambas denominaciones.
Después de este breve pero intenso recorrido por los viñedos piamonteses de nebbiolo, seguramente te hemos despertado la curiosidad por probar vinos de Barbaresco y vinos de Barolo que indiscutiblemente se encuentran entre los mejores y más buscados del mundo. Por algo será ;) En Decántalo te ofrecemos una interesante selección de vinos de ambas denominaciones. ¿Te animas a encontrar las diferencias entre unos y otros?
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