Barolo “El rey de los vinos”

Considerado como uno de los mejores del mundo, muchos son los que han designado al barolo como el rey de los vinos e incluso como el vino de los reyes. Un producto de lo más exclusivo que se caracteriza principalmente por elaborarse en la provincia italiana de Cuneo (Piamonte), con la mejor uva nebbiolo y pasando por unas largas crianzas. En Decántalo te presentamos una selección del mejor vino Barolo, pero antes de probarlos te descubrimos las principales características de este vino tinto italiano.

Las tres principales características del vino barolo

1ª De origen majestuoso

El Piamonte, región italiana donde nace la estirpe de los reyes de Italia, los Saboya, presenta un terroir majestuoso para la elaboración del vino. Y así se dio cuenta en su momento la noble familia Falletti. Todo comienza en el año 1807 cuando el marqués de Barolo, Carlo Tancredi Falletti, se casa con la noble francesa Juliette Colbert de Maulévrier. Fue ella, Juliette que descubrió el gran potencial del vino que se elaboraba en la municipalidad de Barolo y se obstinó en convertirlo en el embajador del Piamonte para toda Europa. De ahí el nombre de este vino tinto italiano, de los marqueses de Barolo, que iniciaron su producción en sus viñedos.

Denominazione di Origine Controllata e Garantita (DOCG) desde el año 1980, Barolo se encuentra en una de las áreas vinícolas más importantes del  norte de Italia, en la región del Piamonte. Concretamente en la provincia de Cuneo al sudoeste de Alba, en un territorio que abarca 11 municipios: cinco grandes (Barolo, La Morra, Monforte, Serralunga, Castiglione Falletto) y seis más pequeños (Verduno, Novello, Cherasco, Diano, Roddi y Grinzane Cavour). Todos ellos incluidos en el paisaje de Langhe, zona de colinas con poblaciones y antiguos burgos en lo alto que comprenden pequeñas parcelas de viñedos donde el suelo, la exposición y el microclima cambian en tan solo 30 metros y que proporcionan una enorme variabilidad en sus vinos, únicamente comparable a los vinos de la Côte d’Or borgoñona.

2ª De alta casta

El vino barolo se obtiene de la fermentación de las mejores uvas nebbiolo, sin duda alguna una de las variedades más nobles de Italia. Su nombre procede de la palabra italiana nebbia (niebla) a causa de la intensa niebla que se origina en la región de Langhe en la época de la vendimia de esta uva, generalmente en el mes de octubre. Sin embargo, esta no es la única explicación del origen del nombre; hay quien dice que hace referencia al velo lechoso que crece sobre la piel de la uva cuando madura y también hay quien opina que deriva de la palabra nobile (noble), por la nobleza de la variedad.  Sea como sea, lo cierto es que  es una uva tinta asociada sobre todo con la región de Italia septentrional del Piamonte y que se elabora en distintas Denominazione di Origine Controllata e Garantita tales como Barolo, Barbaresco, Roero, Gattinara y Ghemme.

Difícil de cultivar, la uva nebbiolo se caracteriza principalmente por su delicadeza. Tarda en madurar, es susceptible a la podredumbre y se oxida en bodega fácilmente. Pero aunque se debe tener mucho cuidado en su manejo, lo cierto es que el resultado final puede llegar a ser increíble. Sus vinos son poderosos, perfumados y muy complejos, con un alto nivel de acidez y un alto grado de alcohol y de taninos. Muchas veces se la compara con otra variedad noble, la pinot noir, porque ambas son muy delicadas pero al mismo tiempo producen unos vinos complejos, con larga vida y de colores poco intensos pero muy brillantes.

3ª De larga crianza 

No cabe duda de que el terroir y la uva hacen únicos estos vinos. Sin embargo, los barolos solo pueden expresar todas sus cualidades organolépticas cuando pasan por una fermentación completa y un prolongado refinamiento. Lo cierto es que en comparación con otras variedades, la nebbiolo tiene mayor contenido de polifenoles y produce vinos muy tánicos que necesitan de varios años de añejamiento para su disfrute. Concretamente la Denominazione di Origine Controllata e Garantita Barolo especifica que un vino elaborado dentro de esta denominación debe envejecer un período mínimo de 38 meses, 18 de los cuales los pasa en barrica. Si además se trata de un reserva, el tiempo se alarga a 62 meses, 18 en barrica.

Sin embargo, dentro de los elaboradores del barolo no todos están de acuerdo en darle tanta larga crianza al rey. Y es aquí donde se inicia la controversia entre los que se hacen llamar tradicionalistas y los innovadores.

La guerra del barolo

La polémica se inicia entre los años 70 y 80 cuando desciende la demanda del barolo por el descontento generalizado de un consumidor que rechaza el precio abusivo por parte de algunos productores. Es entonces cuando surge una generación de nuevos elaboradores que quieren romper viejos esquemas y denuncian la creación de vinos con una tanicidad abusiva, de crianzas demasiado largas y de defectos patentes como alta acidez volátil o desagradables olores.  Por su parte proponen: vendimiar antes de que la uva sobremadure, pasar maceraciones más cortas, fermentar en depósitos de acero inoxidable a temperatura controlada, utilizar barricas de roble francés y aplicar menos tiempo de crianza. Como consecuencia apuestan por vinos menos tánicos, más suaves y más frutales. Además, el aumento de producción en un territorio tan pequeño les lleva a plantearse la utilización de castas vecinas diferentes a la nebbiolo.

Por su parte, el bando de los tradicionales defienden el barolo como un vino que debe elaborarse como siempre: uva muy madura, fermentación a altas temperaturas, largas maceraciones y crianza duraderas en toneles grandes. Y sobre todo, se niegan a utilizar otras uvas que no sean la nebbiolo, variedad que es la que proporciona la tanicidad y la estructura propia de este vino. No solo defienden a ultranza los preceptos clásicos de la elaboración sino que además acusan a los innovadores de dejarse convencer por las modas internacionales y no saber conservar la esencia de un auténtico barolo.

Sea como sea, lo cierto es que aunque el tipo de elaboración es muy importante, la grandeza del barolo se encuentra en el terroir.  Se utilice barrica nueva o toneles de toda la vida, largas o no tan largas crianzas, lo que realmente hace diferenciar el vino tinto italiano barolo de otros vinos y la razón por la que se le conoce como “el vino de los reyes, el rey de los vinos” es el lugar donde nace. A partir de aquí para gustos colores.

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