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Descubriendo a Victoria Pariente

04/08/2020 Entrevistas

Licenciada en ciencias químicas y enóloga, Victoria Pariente dirige la bodega José Pariente en la D.O. Rueda  y está considerada como una de las mujeres con más influencia y elegancia en el entorno vinícola mundial donde se ha dado a conocer gracias a sus vinos de verdejo. 

Detrás de una bodega con nombre masculino, en honor a su padre, sin duda hay una mujer, madre y emprendedora comprometida con el entorno, la tradición y la innovación de la que nos encantaría conocer un poco más.

victoria pariente

Para ti, ¿qué es el vino?

Para mí el vino es una Pasión y una forma de vida.

¿Cuál es el primer recuerdo que tienes relacionado con el vino?

El primer recuerdo que tengo relacionado con el vino es de mi padre, José Pariente, en la viña.

Viniendo de un entorno vinícola. ¿Siempre tuviste claro que querías dedicarte también al vino?

Nací en Rueda y el mundo del vino formó parte de mi vida desde niña por lo que se puede decir que es totalmente vocacional. No obstante, la madurez y la formación durante años en enología terminaron por convertirlo en parte fundamental de mi vida y en una de mis grandes pasiones. 

Tu bodega, José Pariente, lleva este nombre en homenaje a tu padre. ¿Nos puedes contar de qué manera le recuerdas y cuál ha sido su influencia?

Le recuerdo como un hombre muy amable, trabajador y un gran amante del viñedo. Una imagen que siempre tengo en mente es la de mi padre haciendo vino en nuestra bodeguita casera, la que él denominaba  “La otra casa”.

La bodega José Pariente, hoy reconocida a nivel internacional, es todo un referente en la elaboración de vinos y es uno de los estandartes de la Denominación de Origen Rueda pero ¿cómo fue el arranque del proyecto hace veinte años cuando entonces eras una mujer emprendedora, madre de dos adolescentes? ¿Te sentiste apoyada? ¿Pudiste conciliar todos los aspectos que conformaban entonces tu vida? ¿Cuáles fueron las dificultades más grandes a las que te tuviste que enfrentar?

Si hay algo de lo que me siento verdaderamente orgullosa es de mi familia. Mi marido, Ignacio Prieto, ha sido siempre un gran apoyo para mí, tanto a nivel personal como profesional. A pesar de lo difícil que resulta poner en marcha un nuevo proyecto cuando eres madre y emprendedora, en todo momento he contado con su ayuda.

Los comienzos siempre son complicados. Quizás, una de las dificultades con las que me encontré en un principio fue el hacerme hueco en un mundo que, por aquel entonces, era predominantemente masculino. No obstante, mis colegas masculinos de profesión siempre me echaron una mano cuando lo necesité.

Es complicado ser mujer emprendedora, con hijos, sin horario fijo y conseguir conciliar todos los aspectos de la vida, tanto familiares como laborales. En los primeros años de cualquier negocio tienes que vivir, prácticamente, por y para ello.

Te hemos preguntado sobre tu padre y la inspiración que genera en ti pero ahora nos gustaría que nos hablaras sobre tus hijos. ¿De qué manera crees que has podido influir, como ha hecho tu padre en ti, para que ellos hayan decidido incursionar también en el mundo del vino echando a andar su propio proyecto vinícola “Bodegas Prieto Pariente”?

Partiendo de la base de que la vitivinicultura siempre ha estado presente en nuestra familia, para Ignacio y para Martina, al igual que para mí, hacer vino además de un trabajo es una forma de vida. Siempre ha sido uno de nuestros pilares, a nivel profesional y personal y esto hace que desde la infancia nos hayamos visto atraídos por este mundo y nos hayamos involucrado en él.

He de decir también que, en ningún momento ha habido presión por mi parte, siempre han tenido la libertad para hacer lo que quisieran a nivel profesional. Fue su decisión. Esta profesión requiere pasión, sensibilidad, cariño y tiempo, a parte de un espíritu emprendedor que considero que es característico de nuestra familia. En mi opinión eso es algo que también se transmite.

A día de hoy son los motores de José Pariente y están en plena construcción de Bodegas Prieto Pariente, un proyecto propio apasionante.

Ahora que la Bodega José Pariente tiene algo más de 20 años y que ha dejado de ser un proyecto para convertirse en una exitosa realidad, ¿cómo resumirías estos primeros 20 años de vida y cómo visualizas su futuro más cercano?

El resumen de estos 20 años es, sin duda, mucho trabajo y mucha dedicación. Tenemos unos ideales de empresa muy claros y el objetivo principal sigue siendo el mismo, mantener la calidad en nuestros vinos y tratar de seguir mejorando año tras año, sin presiones ni modas de mercado, siendo fieles a la filosofía inicial de la bodega

En cuanto al futuro, aunque lo visualizo algo incierto en estos momentos, debido a la pandemia por  COVID-19 que, por desgracia, nos ha tocado vivir y que en estos momentos afecta a la mayoría de los sectores a nivel mundial,  nuestra intención es no relajarnos y seguir trabajando intensamente. Seguir apostando por un minucioso trabajo de viticultura, seguir invirtiendo en I+D y sobre todo, continuar creando grandes vinos.

Hablando con una mujer emprendedora de éxito y con reconocimiento inclusive mundial, es inevitable preguntar ¿De qué manera influye la visión femenina, en este caso particular, en la vitivinicultura? ¿Se podría decir que existe otra clase de sensibilidad o visión que pueden aportar las mujeres en este entorno?

En mi opinión la sensibilidad en la vitivinicultura no es cuestión de género. Hay muchos enólogos que trabajan con una delicadeza digna de admirar. Personalmente considero que es clave el cuidado de la viña, la uva, prestarle la atención que necesita, así como mimar los vinos, darles tiempo y prestar atención al mínimo detalle. Esta forma de trabajar es algo innato en cada persona, independiente de si se es hombre o mujer.

Sabemos que no solamente eres una apasionada del vino sino que también eres una mujer comprometida con la protección del entorno y con la investigación, desarrollo e innovación de tecnologías aplicables a la vitivinicultura. ¿Nos podrías contar de qué manera desarrollas todo ello en José Pariente? ¿Cómo consigues que tradición e innovación se den la mano?

Considero que mantener la tradición no está reñido con el conocimiento. En José Pariente hemos apostado por una viticultura ecológica desde hace años, siempre investigando de qué forma mejorar o aplicar las técnicas de viticultura en función de las necesidades de cada viña. Buscamos la raíz y la tradición de la variedad Verdejo pero siempre de la mano de un desarrollo de la formación.

Nuestro objetivo principal es la calidad y la autenticidad de nuestros vinos y consideramos que, para ello, es necesario un “ensamblaje” de ambos conceptos. Nunca estará reñida la tradición y la innovación, se trata de adquirir los mejores aspectos de cada una de ellas, para, a la postre, aplicarlo en el proceso de elaboración de nuestros vinos.

La variedad verdejo ha experimentado un boom de popularidad y muchos elaboradores “se han subido al carro” ¿Qué es lo que hace José Pariente para diferenciarse de los demás?

Tenemos muy claro nuestro objetivo y lo que debía diferenciarnos, y lo hemos mantenido desde los inicios, la calidad. Tenemos clarísimo el estilo de José Pariente y creo que es perceptible cuando catas cualesquiera de nuestros vinos: la finura, elegancia y tipicidad de la variedad con la que elaboramos. 

¿Dónde radica el secreto del éxito de José Pariente?

El éxito siempre radica en el trabajo, la constancia, la dedicación, la no conformidad y el deseo de seguir avanzando y creciendo. A todo ello hay que sumarle una pizca de suerte y como decía anteriormente, tener muy claro de dónde venimos y a donde queremos dirigirnos.

En nuestro caso, siempre tuvimos claro que queríamos elaborar vinos con personalidad, con los que la gente se identificase y tras probarlos, quisiera repetir y convertirse en nuestro embajador.

Y creo que el éxito de José Pariente reside en ellos, en que muchas personas nos han permitido entrar en una pequeña parte de su vida (entre amigos, con la familia, con la pareja…).

¿Tienes algún proyecto entre manos del que nos puedas dar un pequeño avance? Por ejemplo, ¿existe la posibilidad de contar con algún espumoso de verdejo o de sauvignon blanc elaborado por José Pariente?

No tenemos en mente la elaboración de ningún espumoso en la zona de Rueda. Todo aquello que nos lancemos a elaborar tiene que tener ciertas raíces o arraigo a la zona en la que decidamos elaborar.

Sin embargo, tenemos algunas barricas que recuperamos de la bodeguita de mi padre y que hemos seguido criando a lo largo de estos años. Aún es pronto para decir nada, pero sería bonito poder ofrecerlas al mercado algún día. 

¿Cuáles son las pasiones y/o aficiones secretas y no tan secretas y, sobre todo, confesables de Victoria Pariente más allá de lo relacionado con el vino? 

Tengo dos grandes pasiones: leer, me encanta el género de la novela y pasear por la playa; y si es en Zahara de los Atunes, nuestro pequeño rincón de escapada, mejor aún.

¿Nos podrías presentar tu vino favorito de la bodega?

Es difícil elegir un vino propio favorito porque al final todos son como tus hijos, en cierto modo. Pero si tuviera que elegir en este momento uno en particular, sería José Pariente Finca Las Comas 2016. Es el primer vino que ha nacido bajo la batuta enológica de mi hija Martina, procede de un viñedo excepcional plantado en 1910, de suelo muy cascajoso (tan característico de nuestra zona) y elaborado en fudre de roble austríaco. Creo que está en su momento óptimo de madurez y de consumo.

Lo bebería en alguna celebración familiar o con amigos, con alguna comida a base de pescados a la brasa, mariscos o arroces y a una temperatura que no sea extremadamente baja, para dejar salir en nariz los aromas tan complejos que tiene.

¿Cuál es el último vino que te ha emocionado y por qué?

La verdad es que me emociono a menudo, en ocasiones incluso de forma inesperada, con vinos sin excesivas pretensiones, pero con autenticidad y personalidad.

Pero si tuviera que resaltar uno, sería un palo cortado VORS de Bodegas Tradición. Todos los años organizamos con el equipo al completo de José Pariente un viaje a alguna zona vitícola. El último fue a Jerez, y allí pude catarlo. Es uno de esos vinos con alma e historia propia, inimitable y capaz de poner el vello de punta.

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