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Cómo saber si un vino está defectuoso

Saber si un vino está en buenas condiciones o no es de sentido común. Vista, olfato y gusto son los mejores aliados para reconocer si puede tener algún defecto. Pero aunque es posible determinar alguno de estos problemas sin llegar a abrir la botella, lo cierto es que ni los posos, ni la turbidez, ni los colores oxidados necesariamente significan que un vino esté en mal estado. La única manera de cerciorarse es al descorcharlo.

defectos del vino

Las 10 principales imperfecciones del vino

1- Oxidación

La oxidación se ve a primera vista. Ya sea por una aireación excesiva o por estar demasiado tiempo en botella, el vino presenta un aspecto poco brillante y anaranjado o marrón. Parece que ha perdido vida y, cuando acercamos la nariz, presenta un fuerte olor a rancio. Es imposible recuperarlo

2- Reducción

Por el contrario, el vino también puede pecar de falta de oxígeno. El olor que desprende es sulfuroso y en niveles altos recuerda a huevo podrido o goma quemada. En el caso de que el nivel de reducción sea bajo, es posible mejorar el contenido de la botella aireando o decantando el vino.

3- Anhídrido sulfuroso

El sulfuroso es un aditivo enológico que se aplica como antioxidante y antiséptico. Su uso excesivo puede originar un olor desagradable a caucho, ajo o huevo podrido. En estos casos también es probable que marche con una correcta oxigenación

4- Corcho defectuoso

De todas las posibles imperfecciones que se pueden hallar en un vino, la enfermedad del TCA es sin duda la más común. Se trata de un defecto del corcho que no hace distinciones y una vez invade al vino, no es posible eliminarlo. Consiste en un proceso químico que desencadena el llamado “olor a corcho” y que recuerda al moho o cartón mojado. Si te encuentras con este problema, lamentablemente no hay nada que hacer

5- Brett

Otro de los olores para nada agradable es el que proporciona la brettanomyces. Se trata de una bacteria que se forma en la bodega cuando no se mantiene con suficiente limpieza. Al olerlo recuerda a pelo de animal mojado, a cuero viejo o incluso a carne podrida. En estos casos no te queda otra que devolver el vino a la tienda.

6- Acidez volátil

El ácido acético es un proceso químico que se forma en la vinificación. El problema surge cuando este ácido acético es más alto de lo normal. Cuando esto pasa el olor se asocia al vinagre o a la acetona. Sin embargo, hay que tener en cuenta que en muchas ocasiones los elaboradores, sobre todo de vinos naturales, recurren a esta acidez volátil para dar frescura a sus producciones. 

7- Cristalización

Un defecto visual frecuente en los vinos blancos es ver cristales en el fondo de la botella. Es simplemente un componente natural que se cristaliza y que normalmente se elimina en la vinificación a través del frío. No obstante, en ocasiones, para conservar todas las cualidades del vino no se realiza esta práctica. Por lo que, cuando nos encontramos con estos cristales basta con decantar el vino y problema resuelto.

8- Sedimentos

La tendencia actual de la mínima intervención lleva a muchos elaboradores a lanzar el vino al mercado sin filtrar. Es muy habitual ver los sedimentos en el vino y, claro está, esto no significa que el vino tenga un problema. No afecta ni en el aroma ni en el sabor. Sin embargo, modifica la textura del vino. Una correcta decantación antes de servir es la solución.

9- Carbónico

Cuando un vino realiza una segunda fermentación no deseada en botella se debe principalmente a que no se ha completado la fermentación alcohólica adecuadamente. Cuando esto pasa normalmente el vino tiene toques amargos o avinagrados. Sin embargo, en ocasiones se trata de un defecto positivo que da un toque chispeante, sobre todo en los vinos rosados y blancos

10- Vino picado

Aunque el término “vino picado” se utiliza generalmente para todo tipo de defecto del vino, lo cierto es que es el peor calificativo que se le puede poner a un vino. Es originado por un mal proceso de maduración en bodega o por una mala conservación en botella. El vino tiene un olor y un gusto avinagrado y no sirve ni para cocinar

Los límites de los vinos naturales

A la hora de hablar de vinos defectuosos, tanto defensores como críticos de los vinos naturales coinciden en aceptar que hay muchos defectos entre las elaboraciones sin sulfitos. Sin embargo hay que diferenciar los vinos con imperfecciones de los vinos defectuosos. Lo cierto es que la ausencia de reglamentos en la elaboración de vinos naturales ha llevado a unos cuantos elaboradores a apuntarse a la moda de los no sulfitos sin estar preparados para trabajar la uva “a pelo”.  En nuestra opinión, en el momento que el defecto se impone al resultado, desacredita al producto. Sin embargo, cuando una imperfección aporta personalidad e incluso mejora el resultado final, el defecto se convierte en característica propia del vino; fruto de una elaboración honrada compuesta únicamente de uva pura fermentada. Aunque al final, como en todo, para gustos, colores.


Sea como sea, para degustar un buen vino su buena conservación es imprescindible. Evitar temperaturas demasiado altas, humedades demasiado bajas y posibles influencias externas como olores y ruidos fuertes que puedan perjudicar las condiciones naturales del vino, son de vital importancia. Para estos casos, lo mejor es disponer de todos los accesorios para conservar y servir el vino como un auténtico experto.

Imagen de Elle Hughes @elletakephotos.

Original en Unsplash.

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