En el mundo del vino hay mapas… y luego está el territorio. La Denominación de Origen Ribera del Duero es una de las grandes referencias del vino español, pero en sus márgenes, en la provincia de Soria, existen pueblos con una tradición vitícola igual de antigua, donde las viñas llevan más de un siglo formando parte del paisaje.
De ahí nace Galia. En 2009, el viticultor francés Jérôme Bougnaud comienza a trabajar con viñedos situados en estas zonas limítrofes, identificando parcelas singulares en distintos pueblos. En 2022 el proyecto evoluciona y pasa a llamarse Galia Soriana, centrando su mirada exclusivamente en las viñas de Soria, con David Calvo al frente del viñedo y la elaboración.
El viñedo es un mosaico de pequeñas parcelas repartidas por pueblos como Piquera de San Esteban, Osma, Zayuelas, Morcuera, Quintanilla de Nuño Pedro, Recuerda, Morales, Berzosa o Vildé. Son viñas muy viejas —muchas con más de 100 años y algunas en pie franco— plantadas a gran altitud, en un clima frío y con fuertes oscilaciones térmicas. Los suelos combinan calizas, arenas, arcillas y guijarros, aportando diversidad y carácter.
La vendimia se realiza por pueblos y las uvas se vinifican respetando esa identidad. Se despalillan completamente y fermentan de forma espontánea en depósitos de acero inoxidable con levaduras autóctonas. La maceración dura entre 18 y 20 días y la elaboración se realiza con mínima intervención.
Después, el vino se cría en pirámides de hormigón y en barricas de roble francés de distintos volúmenes, buscando equilibrio y complejidad sin perder la expresión del viñedo.
Así nace Las Aldeas Galia, un vino que reúne la esencia de estos pueblos sorianos: viñas centenarias, mezcla de variedades —con tinto fino como base, acompañado de albillo mayor y otras uvas tradicionales— y una forma honesta de contar el territorio.