Vino de la bodega AN Negra

La revelación de los vinos mallorquines

La bodega Ànima Negra es una de las grandes impulsoras de la renovación de los vinos mallorquines. Fuera del paraguas proteccionista de una Denominación de Origen por decisión propia, y bajo una filosofía también propia de entender el vino y la viticultura, sus vinos ofrecen el sello de identidad de la zona donde nacen. La unión de un clima, de una tierra y de unas variedades autóctonas únicas, como la tinta Callet, exclusiva variedad mallorquina, son las señas de identidad de Ànima Negra y configuran la particular personalidad de todos sus vinos.

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AN/2 2019

Un vino complejo elaborado con variedades autóctonas de Mallorca

España   VT Mallorca (Islas Baleares)

AN/2 2019
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Precio base 18,51 £ Precio 16,92 £
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  • Nuevo
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Quíbia 2020

La esencia de Mallorca en una producción muy limitada

España   VT Mallorca (Islas Baleares)

Quíbia 2020
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Precio base 14,17 £ Precio 13,00 £
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  • -8,21%
  • Nuevo
  • -8%

Son Negre 2016

Una obra de arte en solo añadas únicas

España   VT Mallorca (Islas Baleares)

Son Negre 2016
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Precio base 141,44 £ Precio 127,54 £
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  • -9,83%
  • Nuevo
  • -10%
94
Parker

Ànima Negra AN 2018

Un vino 100% mediterráneo de la variedad única callet

España   VT Mallorca (Islas Baleares)

Ànima Negra AN 2018
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Precio 36,21 £
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Parker

Conoce AN Negra

La historia de este particular proyecto vitivinícola nace a mediados de la década de 1990 de la mano de dos amigos amantes del vino, Miquel Ángel Cerdà y Pere Obrador, ayudados desde los inicios por el enólogo Francesc Grimalt, aunque este último se desvinculó del proyecto desde 2005 para emprender su nuevo proyecto personal, 4 Kilos Vinícola, también en Mallorca.

Cabe destacar que desde esa década, el escenario vitivinícola de Mallorca ha cambiado radicalmente, sobre todo al número de bodegas, ya que en 1994 eran ocho y a día de hoy hay más de 70, y además se han institucionalizado dos Denominaciones de Origen, la Binissalem-Mallorca, en 1991, y la de Pla i Levant, en 1999.

Por su localización Ànima Negra podría pertenecer a esta última DO, pero sus propietarios decidieron desde sus orígenes mantenerse al margen de las ataduras que representa estar dentro de una Denominación de Origen, por lo que sus vinos se incluyen en la indicación geográfica Vinos de la Tierra de Mallorca.

En este contexto Miquel Àngel Cerdà siempre ha defendido que: “Estamos fuera de la DO porque no compartimos sus criterios y además porque estamos convencidos de que cada bodega tiene que desarrollar su propia denominación de origen, buscando los métodos y variedades de uva para que sus vinos alcancen el mayor equilibrio. Al final, nuestra idea es que desaparezca el enólogo para que se imponga el viticultor. De hecho, la ausencia en el etiquetado de la DO no ha sido ni es un obstáculo para que Ànima Negra continúe exportando el 80% de su producción, porque en realidad, nosotros no vendemos vino, vendemos historia".

Historia de la bodega

Ànima Negra nace en 1994. La bodega está situada al sureste de la isla de Mallorca y elabora sus vinos en la antigua “possessió” de Son Burguera. La historia de esta emblemática edificación, cerca de Felanitx, data del s. XIII y contaba desde sus inicios con unas dependencias para la elaboración del  vino, destinado, en un principio, a abastecer el consumo de la gente vinculada al lugar, aunque últimamente funcionaba como quesería.

Pero fue en el s. XIX, al verse las viñas francesas afectadas por la filoxera, cuando la producción vitivinícola de Mallorca se convierte en una parte importante de la economía agraria.
Felanitx es un caso paradigmático, y en 1919 se funda la bodega cooperativa, con la voluntad de agrupar la totalidad de la producción y hacerla más rentable.
La magnitud del edificio revela el esplendor económico del momento, ya que en los años 70 del s. XIX se exportaban desde el puerto de Felanitx más de nueve millones de litros de vino.

El cultivo de la viña, con avances y retrocesos, y con un papel importante o secundario para la economía, ha pasado a ser parte de la cultura de ÀN, y es en ese edificio donde se elaboró la primera producción, donde la mejora de las instalaciones, como condición indispensable para la producción de unos vinos de calidad, ha sido constante. Al frente siguen fieles Obrador y Cerdà, y en la actualidad la bodega cuenta con la colaboración y experiencia profesional del enólogo Xavier Ausás, antiguo enólogo de Vega Sicilia durante 25 años.

Filosfía de trabajo

Para Obrador y Cerdà su filosofía de trabajo está encaminada a recuperar y defender el significado original de “Denominación” tal y como fue concebido en la Francia de los años 20, en el sentido de elaborar unos vinos que revelen una personalidad propia. 
En ese sentido y en la actualidad, Ànima Negra cuenta con 70 hectáreas de viñedo propio, apostando desde sus inicios por las variedades autóctonas, como la Callet, Fogoneu y Mantonegro, en una contra corriente del momento, ya que la gran mayoría de bodegas de la isla se estaban decantando por uvas más internacionales y fáciles como la Cabernet Sauvignon.

Sin duda, el trabajo con variedades autóctonas con uvas de poco color y frágil estructura en plena moda de los tintos cubiertos y potentes, fue en su momento una filosofía difícil de entender.
Una de las claves del éxito del proyecto ha sido y es su obsesión por seleccionar tan sólo las mejores uvas, aunque ello supuso comprar cantidades muy pequeñas de parcelas concretas a un gran número de pequeños viticultores y propietarios.
Y por otro lado, saber adaptar con rigor e inteligencia los procesos en la bodega a las particularidades de cada una de las uvas, practicando en cada caso maceraciones más o menos largas, extracciones más o menos fuertes y vinificaciones con mucha oxigenación.

El resultado son unos vinos sutiles, muy aromáticos y evocadores, capaces de reflejar a la perfección el paisaje mediterráneo. Pero al margen de las autóctonas Fogoneu y Mantonegro, en Ànima Negra han sabido tratar la Callet, una variedad que puede parecer rústica y potente, pero que es capaz de ofrecer vinos muy elegantes. Para ÀN, la Callet precisa de crianzas adecuadas, en las barricas idóneas, por lo que han desarrollado durante años un constante trabajado con una tonelería francesa que se ha implicado en la búsqueda del roble que mejor se ajusta a las características de esta uva, incluso enviando periódicamente a sus expertos a la bodega. Esta investigación sobre barricas se ha solapado, también, con un evidente cambio de estilo en sus vinos, donde la Callet está cada añada más presente, incluida también en su última novedad, el blanco Quíbia.

Vinos de Ànima Negra

Los vinos de Ànima Negra son 3 vinos tintos y uno blanco, vinos como decíamos, donde las variedades autóctonas son las verdaderas protagonistas.

Son Negre
procede de viñas viejas de bajo rendimiento de variedades autóctonas como la Callet, Mantonegro y Fogoneu. Se elabora utilizando unas técnicas de elaboración respetuosas con el medio ambiente que protejan la autenticidad del clima y de la tierra. Su vendimia es manual en cajas de 10 kilos y tras su paso por madera de roble francés de tostado medio-ligero durante 20 meses y, antes de ser embotellado, pasa tres meses más en depósitos de cemento sin ningún tipo de clarificación. El resultado un vino mineral, sorprendente, muy elegante y que, a  medida que pasa el tiempo en la copa, te va descubriendo sabores sinceros, de terroir y con una gran personalidad. Para este vino cuentan con la colaboración del artista pintor y amigo Miquel Barceló, que diseña una etiqueta exclusiva para cada añada del Son Negre.

ÀN se elabora a partir de unas viñas muy particulares. La combinación de viñas viejas de Callet con un suelo pobre y mineral sobre rocas calcáreas, en competencia con árboles frutales plantados entre las viñas, dan un carácter único a este vino. Su vendimia es manual en cajas de 10 kilos y tras su paso por madera (18 meses) de roble francés de grano fino y muy fino, con tostados medios y bajos, descansa dos meses más en depósito antes de ser embotellado. Elegante, singular, fino, pleno, diferencial, muy autóctono.

ÀN2 es el coupage de las variedades autóctonas: 65% Callet, 20% Mantonegro y Fogoneu y se complementa con un 15% de Syrah. Su vendimia es manual en cajas de 10 kilos y  está envejecido durante 13 meses  en barricas de roble francés y americano: por origen, 70% francés y 30% americano, y por edad, 35% en barrica nueva y 65% con un máximo de tres vinos.

Quíbia es el blanco de la bodega y su última novedad. Está elaborado con un 60% de Callet, junto con las autóctonas blancas Premsal (30%) y un pequeño porcentaje de Muscat y Giró. Fermentado y criado sobre sus lías durante cuatro meses en depósitos de 7.000 litros da como resultado un vino elegante, fresco y muy varietal, donde destacan sus aromas a recuerdos salinos, frutas blancas y cítricas sobre un fondo muy mineral.