Blog de vino

No te pierdas nuestros artículos sobre el mundo del vino. Bodegas, elaboraciones, zonas vinícolas, maridajes, entrevistas con los mejores profesionales del panorama vinícola… Todas las novedades sobre el mundo del vino.

Vinos sin sulfitos ¿una moda o una realidad?

En más de una etiqueta de vino te habrás topado con la advertencia impresa “contiene sulfitos”. Lo cierto es que cada día son más los viticultores que evitan este componente en sus vinos y se han pasado a la elaboración de vinos naturales. Una tendencia que se ha consolidado en los últimos años como una realidad en el panorama vitivinícola y que con el tiempo ha demostrado a aquellos que creyeron que se trataba de una moda pasajera con poco futuro por delante, que los vinos sin sulfitos han venido para quedarse. Si todavía no sabes exactamente de qué se trata este componente y por qué cada día presenta más reticencias, no te preocupes, ahora mismo te lo explicamos.

¿Qué son los sulfitos?

Los sulfitos son un compuesto que procede del azufre que se añaden a los alimentos por sus propiedades conservantes, antifúngicas, antimicrobianas y antioxidantes. Utilizados ya desde la antigua Grecia, lo cierto es que actualmente los podemos encontrar en muchos de los alimentos que consumimos con el objetivo de no perder sus propiedades nutricionales. En lo que se refiere al vino, en el siglo pasado, cientos de estudios científicos llegaron a conseguir un vino límpido, brillante y elegante. Tal y como decía Louis Pasteur, considerado el padre de la enología moderna, “un vino es la más sana e higiénica de las bebidas''. Algo que sin S02 hubiese sido imposible conseguir. Hasta aquí todo bien. La polémica llega cuando entramos a hablar de riesgos para la salud. Si es verdad que hoy en día las cantidades de aditivos que se añaden están totalmente controladas y la cantidad máxima permitida está muy por debajo de la que puede presentar algún problema, algunas personas son incompatibles con este tipo de aditivos y sus efectos pueden provocarle problemas digestivos, dificultades respiratorias o, incluso, reacciones cutáneas.

En la actualidad esta preocupación ha generado numerosos estudios para definir los parámetros de peligrosidad de los sulfitos. En realidad, en una persona adulta, los síntomas de intoxicación se aprecian sólo cuando las dosis de sulfuroso son altas. La Organización Mundial de la Salud establece una Dosis Diaria Admisible (DDA) con un valor medio de 0,7 mg/día por kg de peso. Así, si tenemos en cuenta una persona que pesa entre 60 y 80 kilos, su DDA será de 42-56 mg por día, lo que equivale a media botella de vino convencional o, lo que es lo mismo, 3 copas de 125 ml. Superados estos límites pueden empezar a generarse niveles de toxicidad en nuestro cuerpo cuyos efectos se manifiestan con náuseas, vómitos y/o diarreas. Sin embargo, como ya te hemos dicho, para llegar a este estado, hay que superar con creces los límites establecidos.

¿Sulfitos naturales o añadidos?

Si después de leer los posibles efectos de los sulfitos decides liberarte de ellos, tienes que saber que no siempre los sulfitos son añadidos. Y es que mientras hay sulfitos que se incorporan en el proceso para conservar los sabores, aromas o colores del alimento, estos componentes pueden darse de forma natural en aquellos alimentos que pasan por una fermentación. Es el caso de productos como el pan, la cerveza, el queso y, como no, el vino. Alimentos que, aunque se realicen de la forma más natural posible, totalmente exentos de aditivos o conservantes, las mismas levaduras de fermentación forman anhídrido sulfuroso a partir de sustancias que contiene el mismo producto (en el caso del vino, la uva) de manera natural. Sin embargo en estos casos la concentración es tan baja que es inapreciable.

Así que, cuando hablamos de vinos naturales, aunque uno de sus principales atributos sea el no empleo de sulfitos, abarca mucho más. Se trata de toda una filosofía de vida que se inicia mucho antes que en la bodega, en el propio viñedo, libre de productos químicos y en perfecta armonía con el entorno. Una agricultura orgánica que obtiene una fruta pura y rica y que permite elaborar un vino al que ni se le añade ni se le quita nada. Un vino que, a diferencia de las producciones industriales, cada añada tiene un carácter único e irrepetible y que, sobre todo, no es perjudicial para la salud. Un auténtico jugo de frutas...

Suscríbete ahora a nuestro newsletter Recibe ofertas exclusivas, novedades y noticias del mundo del vino.