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Descubriendo a Luis Hurtado de Amézaga

Entrevistas

Luis Hurtado de Amézaga lleva sobre su espalda la gran responsabilidad de ejercer como director técnico de Bodegas Herederos del Marqués de Riscal. Pertenece a la sexta generación de esta mítica bodega riojana que cuenta con más de 160 años de historia, pero el cargo no le viene por herencia. Es un hombre ampliamente formado que inclusive ha ganado experiencia en lugares como el reconocido Château Margaux, en Burdeos, y es una de las personas que más sabe sobre la variedad verdejo. Conozcamos un poco más sobre Luis Hurtado de Amézaga, que tiene mucho que contarnos.


- Para ti, ¿qué significa el vino?

Una gran tradición familiar y una buena manera de expresar la riqueza natural de los sitios donde me he criado. El vino es historia de las civilizaciones, cultura y la mejor manera de disfrutar de la gastronomía.

- Naciste rodeado por viñedos y vinos. ¿En algún momento llegaste a pensar en dedicarte a otra cosa que no fuera el negocio familiar?

Siendo muy joven siempre me sentí atraído por el mundo empresarial y financiero, pero una vez que te manchas las manos de mosto y puedes tener la experiencia de trabajar durante la vendimia en una bodega, el veneno ya no hay quien te lo saque. Hacer un producto natural, de la tierra, con tanta diversidad y que cada año pueda ser diferente, es algo emocionante.
En casa nunca nos han fomentado ni obligado especialmente a dedicarnos a este mundo, y mis padres siempre han sido muy respetuosos con la manera que hemos tenido de enfocar nuestra carrera profesional, yo creo que ya sabían que alguno caería por su peso…

- Seguramente tu vida está llena de recuerdos relacionados con el vino. ¿Nos podrías compartir alguno que te haya marcado y que guardes con especial cariño?

Guardo un gran recuerdo de mi primera experiencia profesional en el Castillo de Perelada en el Ampurdán. La familia Suqué me acogió como a uno más y he sentido mucho la pérdida reciente del patriarca Arturo Suqué, que supo transformar el Castillo en un gran proyecto cultural, enoturístico y arquitectónico. Creo que su hijo Javier ha sabido darle la continuidad necesaria haciendo crecer la marca y la calidad de los vinos que ya elabora por toda la península. Además, me permitió conocer a José Luis Pérez, de Mas Martinet, un hombre increíble que me enseñó a no dar nada por sabido y a seguir experimentando con el cultivo y las elaboraciones de vino. Junto con su hija Sara Pérez y hermanos forman una de las grandes familias del vino.

- Representas a la sexta generación de los Herederos del Marqués de Riscal. ¿Cuál es la influencia que han ejercido en ti tus antepasados, en especial tu padre, otra figura importante en el desarrollo histórico de la bodega?

En casa tenemos mucha documentación de la historia de emprendimiento que supuso la creación de la bodega de Elciego y eso es algo que siempre me ha impresionado, que pudiera llevarse a cabo en un siglo tan convulso para España como fue el siglo XIX. Creo que es algo que tiene doble mérito, no solo por la perseverancia que demostraron mis antepasados en el intento de consolidar el proyecto, sino también por la visión tan adelantada a su tiempo de por dónde debía ir el negocio del vino. Cuando formas parte de una familia así uno asume con profundo sentido del deber una responsabilidad semejante. Primero por respeto y admiración, y luego porque es un oficio y una tradición que apasiona y te llena plenamente como persona. Para mí, mi padre ha representado un claro ejemplo de esta manera de hacer las cosas, con mucho trabajo, aprendizaje constante, perseverancia y pasión. Y eso es algo que te marca para el resto de tu vida. Hay que aprender a ser paciente porque este mundo del vino es una carrera de fondo.

- Tu padre, Francisco Hurtado de Amézaga, fue un eslabón importantísimo para la creación de la D.O. Rueda y se podría decir que tú naciste prácticamente a la par que esta Denominación de Origen. Tu trabajo de final de carrera lo hiciste sobre las aptitudes vitícolas y enológicas de la variedad verdejo. ¿Tú crees que pueda haber influido este paralelismo en tu interés por esta variedad blanca que es la reina de Rueda?

Mis primeros años de vida los pasé en Rueda y mi primer contacto un poco serio con el vino fue trabajando en vendimia durante la elaboración de vinos blancos de las variedades verdejo y sauvignon blanc. Después de mis estudios en España tuve la suerte de poder completar mi formación en Francia, y en Montpellier tuve la ocasión de conocer al gran profesor Jean Michel Boursiquot, que por entonces era el mejor ampelógrafo del mundo. Fue él el que me propuso hacer un estudio profundo de la variedad verdejo, variedad poco conocida a nivel mundial pero que le impresionó mucho por la personalidad y equilibrio de los vinos que le llevé para probar. Un hombre inteligente, sencillo, entrañable, apasionado por su trabajo y que me contagió rápidamente ese interés por conocer nuevas variedades y que me llevó a estudiar esta vinífera castellana que enamoró al gran Emile Peynaud y a mi padre a principios de los años 70.

- A partir de la creación de la D. O. Rueda y de la gran aceptación de los vinos elaborados con la uva verdejo, muchos son los que “se han subido al carro” del éxito asegurado por esta popularidad. Para ti ¿qué es lo que debe tener un vino de verdejo de verdad? ¿Hay alguna característica o cualidad de esta variedad que te tenga cautivado y que nos quieras compartir?

Siempre que el cultivo de esta variedad no salga de los terruños cascajosos de las terrazas del río Duero, clásicos de la zona de Rueda, la verdejo es una variedad muy versátil. Sus vinos jóvenes tienen una intensidad aromática media pero un carácter varietal muy marcado, con aromas anisados de hinojo y de flores blancas. Son vinos con buena acidez, frescos y con buena estructura, por eso se han adaptado muy bien a otro tipo de elaboraciones como la crianza sobre lías o en fudres de roble francés. Siempre me ha impresionado su fuerte personalidad, lo que los hace fácilmente reconocibles. Las elaboraciones más complejas muestran una gran originalidad aromática y a veces un carácter mineral que los sitúa entre los grandes vinos blancos del mundo.
Fuera de sus terruños tradicionales se convierte en una variedad neutra, dominada por aromas fermentativos y con poco interés. Algo que es lo que tristemente se ha generalizado en Rueda.

- En España existen vinos que ya son todo un símbolo de la riqueza enológica del país y Marqués de Riscal Reserva es un claro ejemplo. Un tinto icónico con una presentación inconfundible que continúa vendiéndose con su célebre malla metálica que le protege. ¿Cómo habéis conseguido que este clásico riojano continúe siendo un tinto reconocido en todo el mundo y, sobre todo, que nunca pase de moda?

Todo es más fácil cuando llevas mucho más tiempo que la mayoría en un mercado tan competitivo y la marca es reconocida como valor seguro por su consistencia en la calidad. Pero la realidad es que nuestro reserva riojano es un vino que ha ido adaptándose muy bien al gusto del mercado, y por eso es difícil apreciar el cambio, pero ciertamente ha ido evolucionando en su estilo con el paso del tiempo. El protagonismo de la madera y de la crianza se ha sustituido por un carácter más frutal, y una estructura en boca más amable y fácil de beber. Esto solo ha sido posible gracias al grandísimo esfuerzo de selección de viñas viejas que mi padre, junto con su equipo técnico, lleva haciendo durante más de 40 años. Actualmente controlamos 450 ha de viñas plantadas antes de los años 70, una cantidad a la que nadie en el mundo es capaz ni de aproximarse, y algo que es único de un terruño como la Rioja Alavesa, de donde llevamos más de 160 años aprovisionándonos de uva, siempre de la misma zona. Por eso nuestro vino es algo reconocible en su estilo y que no pasa de moda. Carácter Riscal y carácter Rioja.

- Herederos del Marqués de Riscal no solamente ha revolucionado el panorama del vino en Rioja, también ha conseguido revolucionar su paisaje. Tenéis una de las bodegas con uno de los hoteles más bonitos del mundo, habéis conseguido que vino y arquitectura se fundieran en un abrazo. Gracias a ello el enoturismo en la Rioja Alavesa aumentó en un 35% en el primer año de la bodega nueva. ¿Qué otras satisfacciones os ha aportado el impulso del enoturismo en Marqués de Riscal?

La brillante idea de nuestro presidente Alejandro Aznar, verdadero impulsor de la creación de la Ciudad del Vino, con el emblemático edificio de Frank Gehry como protagonista, supuso el empujón definitivo que necesitábamos para situar la marca Riscal a nivel mundial. El impacto mediático, que todavía dura, nos ha convertido en una marca global capaz de exportar a más de 100 países. La gran afluencia de visitas, más de 100.000 en el año 2019, ha multiplicado el número de embajadores de Riscal por el mundo. La venta de vino directamente en la bodega ya supone una partida importante de nuestros ingresos, y el abrir la bodega a todos los amantes del vino nos ha permitido mostrar nuestra filosofía natural y respetuosa de elaboración, basada en una estricta selección de viñedo y una vinificación con la mínima intervención posible. Que la gente pueda probar in situ nuestros vinos es la mejor manera de seguir creciendo, atrayendo a nuevos riscalistas.
El hotel y su entorno, el spa y el restaurante con estrella Michelin dirigido por Francis Paniego, conforman una de las ofertas enoturísticas más completas del mundo.

- Pioneros en la elaboración de vino de calidad en Rioja, impulsores de los vinos de variedades blancas en Rueda y ahora incursionando en la elaboración de Txakoli bajo la D.O. Getariako Txakolina. Para todos aquellos que no están muy familiarizados con esta clase de vino, ¿qué nos puedes decir del txakoli y qué es lo que te gusta de esta elaboración?

Dentro de la preocupación que está suponiendo el cambio climático, estamos experimentando con nuevas zonas de producción en terruños más septentrionales, a más altitud o con climas más frescos. Siempre hemos elaborado nuestros vinos mayoritariamente con variedades locales, autóctonas y de gran personalidad, como la verdejo o el tempranillo de Rioja.
En este caso, la variedad Hondarribi Zuri cumplía con toda la filosofía de la casa y nuestras nuevas inquietudes. Zona más fresca, vinos más ácidos y una variedad autóctona de marcada personalidad con un potencial todavía por desarrollar. Es un caso de gran adaptación a un terruño peculiar con un clima al límite del cultivo. Por eso nos atrajo y nos pareció un reto apasionante. Son vinos afilados, intensos aromáticamente y con buen potencial de guarda.

- Luego de tantos años de trabajo y experiencia en el mundo del vino y siendo una de las bodegas más queridas y reconocidas en el panorama enológico mundial. ¿Qué os queda por hacer? ¿Te queda alguna espinita clavada de algún proyecto que te hubiera gustado o te gustaría emprender?

Soy un gran entusiasta de los vinos de Jerez y Rueda ha sido una de las zonas donde, hace 50 años, se elaboraba con éxito este estilo de vinos. Hemos hecho algunos pinitos con este tipo de elaboración bajo velo con la verdejo, pero nunca nos ha convencido lo suficiente. Por eso mi gran ilusión sería convencer a toda la familia Riscal para hacer algún vino en Jerez, un gran terruño histórico, que junto con Rioja ha posicionado a España desde hace más de un siglo en el panorama vinícola mundial.

Ser el director técnico de una bodega de tanta envergadura como Herederos del Marqués de Riscal no debe dejar mucho tiempo libre. ¿Qué te gusta hacer cuando puedes disfrutar de un respiro en tus actividades cotidianas?

Con tantos viajes y tiempo fuera de casa, de lo que más disfruto es de mi mujer y mis hijos cuando conseguimos estar unos días juntos, verlos crecer y compartir sus inquietudes es algo insustituible. Luego disfruto mucho del campo y la naturaleza, y es donde pasamos muchos de los fines de semana. Me encantan los libros y podcast de historia de España y jugar al pádel o visitar museos con mi mujer, que como buen arquitecto es una gran apasionada del arte y nunca dejo de aprender. Viajar con mi mujer y los niños a zonas vinícolas también es algo que vamos descubriendo y que apasiona a toda la familia.

Por último, ¿te gustaría compartir con nosotros cuál es el último vino que hayas probado y que te haya emocionado?

Disfrutando de una cena con mi mujer y un amigo nos dio a probar un Château Rayas 2006 que me resultó un prodigio aromático con un frescor realmente sorprendente para su edad. Un clásico con un perfil muy actual, elegante y con el que disfruté muchísimo, acompañado por unas colmenillas y un pulpo a la brasa.

Es verdad que es un vino poco accesible pero que me reconcilió con la variedad garnacha, con la que había tenido alguna pequeña decepción. El sur del Ródano no deja de sorprenderme y han sabido interpretar con maestría esta gran casta española.



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