Vino de la bodega Barbadillo

Desde 1821 elaborando manzanilla

Llegar a lo más alto es un gran mérito, pero seguir ascendiendo, seguir derrochando ideas, desarrollando vías inexploradas, es un milagro al alcance de muy pocos. Así es Barbadillo, una de las diez empresas familiares más antiguas de nuestro país, y que en estos momentos sigue como la bodega más dinámica del marco jerezano. En ella se investiga y se crea, pero también sus viejas soleras contienen reliquias casi eternas que son un desafío absoluto a las leyes de la longevidad. Vinos que son un compendio de potencia y complejidad aromática.

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Conoce Barbadillo

Lo que son hoy las Bodegas Barbadillo fueron fundadas hacia 1821 por Benigno Barbadillo y Ortigüela (1783-1837) y su primo Manuel López Barbadillo en Sanlúcar de Barrameda.

Nacidos en Covarrubias, provincia de Burgos, con un capital traído con ellos mismos desde México, a consecuencia de la Independencia, tras antes haber tenido un negocio de ultramarinos, ambos socios adquieren la primera bodega, llamada del Toro en 1824, bello ejemplo de la arquitectura popular andaluza.

Bajo la gestión de Benigno, se exportaron vinos a Inglaterra y América, y también se comercializaron en distintos lugares de España, especialmente por vía marítima y fluvial, utilizando la estratégica situación geográfica de Sanlúcar de Barrameda en la desembocadura del Guadalquivir.
A la muerte del primero se separan los primos, y su viuda, Mª. Dolores Díez Rodríguez contrajo en 1840 segundo matrimonio con su pariente y empleado Pedro Rodríguez, que no sólo aumentó el capital de la empresa, sino que creó una bajo su propio nombre.
En 1863 Pedro Rodríguez y Manuel Barbadillo Díez constituyeron la sociedad Pedro Rodríguez e Hijo. Posteriormente el hijo del segundo, Antonio Barbadillo Ambrossy creó su propia empresa, aumentando el capital gracias a la gran aportación de su mujer Caridad Rodríguez Terán, nieta del acaudalado vinatero Rafael Terán Carreras. La firma tomó diversos nombres: Antonio Barbadillo Ambrossy, Antonio Barbadillo S. L., Antonio Barbadillo S. A. hasta que en 1954 se constituye la empresa Bodegas Barbadillo como la conocemos en la actualidad.

Actualmente Barbadillo está presente en más de 50 mercados, entre los que se encuentran Reino Unido, Alemania, Bélgica, Holanda, Dinamarca y E.E.U.U. y continúa su expansión.

Historia de la bodega

Con los años Barbadillo se ha enraizado aún más en sus orígenes y bajo la sombra del castillo medieval de Sanlúcar cuenta ya con 16 bodegas donde elaboran vinos, brandy, jerez y manzanilla, y es una de las diez empresas familiares más antiguas de nuestro país, productora en las denominaciones Jerez-Xérès-Sherry, Brandy de Jerez, Vinagre de Jerez, Vinos de Cádiz y DO Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda, además de otras bodegas que se han ido incorporado al grupo, como Bodegas y Viñedos Vega Real en Ribera del Duero y Bodega Pirineos en Somontano.

Sus bodegas, repartidas por toda Sanlúcar de Barrameda, rodean el medieval Castillo de Santiago y ocupan una superficie total de más de 75.000 metros cuadrados con capacidad para 35.000.000 de litros lo que la convierte en la mayor de Sanlúcar de Barrameda. Poseen las más modernas plantas de vinificación, avaladas por las certificaciones de calidad más importantes. Además, también cuenta con el Museo de la Manzanilla, situado en un edificio antiguo del centro histórico de Sanlúcar de Barrameda y anexo a la bodega mayor de Barbadillo. Visitar este museo y recorrer las bodegas son una muestra clara del por qué la Manzanilla y los vinos del Marco de Jerez son una forma de vida, un mundo, una cultura, una esencia pura de esta tierra y sus raíces.

En cuanto a sus viñedos, posee 500 hectáreas de viña propia repartidas en dos fincas: Gibalbín y Santa Lucía, situadas en la zona del famoso triángulo del Marco de Jerez. En ellas se cultivan la Palomino, el Sauvignon Blanc y Chardonnay, y en tintas sobresalen la Tempranillo, Cabernet, Merlot, Syrah y la autóctona Tintilla de Rota.

Filosofía de trabajo

Bodegas Barbadillo cuenta con unas 500 hectáreas de viñedos repartidos entre las fincas “Gibalbín” y “Santa Lucía” situadas en la zona alta de Jerez. La elaboración se lleva a cabo en las instalaciones de la primera. Los vinos envejecen en más de 31.000 barricas repartidas por 16 bodegas de Sanlúcar de Barrameda, la mayoría en el Barrio Alto. Algunas de estas botas albergan auténticas joyas enológicas como la colección de vinos Reliquias o la serie de los V.O.R.S. que salen al mercado en pequeñas cantidades. El buque insignia de los vinos generosos es sin duda alguna la popular Manzanilla Solear de cuya solera se sacan las manzanillas pasadas Solera en Rama y Manzanilla Pasada en Rama Pastora.

Hace más de 40 años Barbadillo fue pionera al elaborar el primer vino blanco de Andalucía, Castillo de San Diego, seguramente el vino blanco más vendido en España. Hoy en día, con Mirabrás, dan una vuelta de tureca al futuro, bajo la estrecha vigilancia de Montserrat Molina, enóloga de la bodega.

Vinos de Bodegas Barbadillo

Los vinos de Bodegas Barbadillo se dividen entre 15 vinos bajo la DO Jerez - Xérès – Sherry, y 3 vinos bajo la DO Manzanilla - Sanlúcar de Barrameda, pero en total sus elaboraciones en Andalucía superan la treintena.

Entre sus productos más destacados sobresale su Manzanilla Solear, una de las elegidas y premiadas tanto en concursos nacionales como internacionales. Es una manzanilla de aroma franco, con intensidad y finura que da la prolongada crianza en flor, con toques salinos y yodados. Es muy seca al paladar pero suave y armoniosa en el al postgusto, sutil, salina, con un sabor muy persistente. Dentro de las manzanillas cabe destacar la Manzanilla Pasada en Rama La Pastora, con marcados aromas a levadura, y una entrada en boca suave con recuerdos a nueces y camomila. También merece una mención especial su Manzanilla Solera en Rama, seleccionada entre las botas más viejas de las soleras que se embotella directamente de la bota, "en rama", con aroma fragante y una boca suave, amable, con notas amargas presentes en las manzanillas viejas.

Castillo de San Diego es un icono para la bodega y un referente a nivel nacional. Según consta en los libros de contabilidad de la bodega, la denominación “Vino Blanco del Castillo” data de 1883, y la bodega lo relanzó en su versión moderna en 1975, convirtiéndolo en el primer vino blanco producido en Andalucía. Es un vino de añada, franco, fresco, ágil y fácil de beber.

Un vino innovador es el Barbadillo Blanco de Blancos, elaborado con Sauvignon Blanc, Verdejo y Moscato, que muestra el lado más fresco de los blancos hechos en el sur, sin renunciar a la elegancia y al estilo de los vinos procedentes de suelos arcillosos y calcáreos. Y en esta línea innovadora también se encuentra el Barbadillo VI, un vino joven, afrutado y de baja graduación alcohólica que pese a ello conserva todo el olor y el sabor del vino, debido a que no se le ha extraído alcohol, simplemente se ha detenido su fermentación cuando ha alcanzado la graduación deseada. Sin embargo, su última innovación el Mirabrás, elaborado con los mostos de las viñas más viejas de Santa Lucía fermentados en botas viejas de jerez. El vino descansó sobre lías finas por unos meses, después pasó a guardarse a tocadedos y finalmente en inoxidable. Dentro de su aportación más novedosa se encuentra también su tinto Nude, elaborado la variedad Tintilla y sin crianza, por lo que busca ofrecer la máxima expresión de la variedad. Desde la bodega consideran que el trabajo con la variedad ha empezado a dar sus primeros pasos en los últimos años, pero requiere de experimentación para ofrecer el mejor resultado posible. Es un vino muy expresivo en nariz con predominio de notas frutales, de paladar agradable, sutilmente tánico y fresco. Y como última novedad vale la pena recordar el Barbadillo Beta Brut el primer vino espumoso andaluz nacido de la aplicación del método tradicional, con segunda fermentación en botella a un vino base de uva Palomino y Chardonnay.

Dentro de la gama de jereces sobresalen el Pedro Ximénez La Cilla, con notas de ciruelas, pasas y chocolate, untuoso y suave al paladar, con postgusto largo, vigoroso y equilibrado. El Moscatel Laura, un vino viejo de crianza oxidativa que pueden permanecer en perfectas condiciones organolépticas una vez embotellados durante muchos años, incluso si la botella se ha abierto con anterioridad. Recuerdos de uva moscatel, orejones, miel, frutos secos, untuoso y suave al paladar, con postgusto largo en el que se aprecia el aroma de moscatel. El Obispo Gascón es un palo cortado cuyas  características organolépticas se sitúan entre un amontillado y un oloroso, con matices aromáticos de almendras tostadas, nueces y pasas, amable y equilibrado, de tacto suave y persistente, mientras que el Oloroso Seco Cuco posee un aroma de recuerdos a las maderas nobles de su crianza y notas de frutos secos, untuoso y seco al paladar. El Amontillado Príncipe de Barbadillo es un vino que se cría primero como manzanilla con crianza biológica bajo el "velo de flor" durante 8 años y luego pasan a un crianza oxidativa durante otros 7 años. Un total de 15 años de crianza que aportan al vino matices extraordinarios de ambas crianzas. Es un vino de intensa nariz, elegante y seductora, con notas salinas, de avellanas y tostados.

Dentro de sus soleras V.O.R.S. más exclusivas sobresale su Barbadillo Palo Cortado 30 años, con sus matices aromáticos de almendras tostadas, nueces y pasas, amable y equilibrado, con un tacto suave y persistente. También elabora un amontillado, un oloroso seco y un oloroso médium.

En la gama de sus vinos más centenarios sobresale siempre su colección de “reliquias”, con un Amontillado, un Oloroso, un Palo Cortado y un Pedro Ximénez. El Reliquia Oloroso nace al fallecer Antonio Barbadillo Ambrossy en 1921, pues aparecen en su testamentaría unos vinos denominados “del abuelo”, en referencia a su abuelo Benigno Barbadillo Hortigüela, fundador en 1821 de la Bodega. Estos vinos que pasaron de abuelo a nieto y de éste a la sexta generación, sin ser tocados, tienen por tanto una crianza de más de ciento cincuenta años. El Reliquia Pedro Ximénez procede de unos toneles de un viejísimo Pedro Ximénez que Rafael Terán Carrera dejara a Antonio Barbadillo Ambrossy a finales del s. XIX. Estos vinos formaron en 1921 la solera de los añejos Pedro Ximénez en la bodega del "Potro" de la Calle Sevilla que adquirió Antonio Barbadillo Ambrossy dos días antes de fallecer. El Reliquia Palo Cortado  nace cuando Barbadillo adquirió unos vinos muy viejos que poseía Manuel Argüeso, a mediados del siglo XIX, pagando entonces 14.000 pesos por bota, en tanto que la bota de manzanilla costaba 1.200 pesos. La diferencia de precio nos hace entender la vejez que ya atesoraban. Fueron completados con vinos de las “Sacristías” de prestigiosas bodegas de la zona. Este vino a consiguió los preciados 100 puntos de Robert Parker.

Situación de Barbadillo