Vino de la bodega Heretat Mont Rubí

Pioneros en la recuperación de la variedad Sumoll

Sin ir más lejos, Heretat Mont Rubí fue la primera bodega del mundo que elaboró y comercializó, en el 2001, un vino varietal de Sumoll, y esto ya forma parte de la historia del Penedès y de los vinos de Catalunya, y así deberá constar en todas las enciclopedias mundiales del vino. Este nuevo escenario fue la consecuencia directa de mucho esfuerzo y una metodología como base de esa imprescindible capacidad profesional que es capaz de unir rigor e imaginación, tan propios del artista. Puede llamarse una renovada filosofía, pero lo cierto es que tras varios años de esfuerzo y decisiones difíciles, Heretat Mont Rubí está hoy inmersa en un nuevo y flamante proyecto vitivinícola encaminado a conseguir en sus vinos personales unos valores cualitativos de alto nivel.

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Gaintus Radical 2018

España   D.O. Penedès (Cataluña)

Gaintus Radical 2018
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6x
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12,29 €
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Precio 12,95 €
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HMR Black 2019

Alegre y afrutado vino joven del Penedès

España   D.O. Penedès (Cataluña)

HMR Black 2019
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Precio 9,95 €
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Gaintus Vertical 2011

España   D.O. Penedès (Cataluña)

Gaintus Vertical 2011
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33,19 €
unidad
Precio 34,95 €
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93
Decántalo
91
Peñin

Durona Parellada 2016

España   D.O. Penedès (Cataluña)

Durona Parellada 2016
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12,29 €
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Precio 12,95 €
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HMR White 2019

Un xarel·lo joven pero con carácter

España   D.O. Penedès (Cataluña)

HMR White 2019
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Precio 9,95 €
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Conoce Heretat Mont Rubí

El alba y el crepúsculo tienen en común que ninguno de los dos ilumina la actividad del día, sino que ambos fusionan en su luz naciente los colores más intensos, arrebatándole de ese modo al día parte de su realidad. Ésta acotada realidad es la que vivió Mont Rubí desde sus inicios, cuando su primera actividad bodeguera, no exenta de ilusión, se limitó a elaborar Cava y desnatados vinos tranquilos del Penedès para un gran distribuidor, todos muy fresquitos –como mandaba la moda del momento-, muy bien hechos también, pero demasiado simplones como para tipificar o identificar una zona vitivinícola tan rica en contrastes como el Penedès. Para lo mejor y para lo peor, Mont Rubí formó parte de los llamados cavas artesanos del momento pero nunca estuvo de moda, aunque también es cierto que no pasó del todo desapercibido. De hecho, en su promoción no se escatimaron esfuerzos ni presupuestos, pero no fue suficiente para que el cava y los vinos Mont Rubí navegaran durante 15 años en ese complicado mercado plusmarquista sin moverse del puerto.

 

Historia de la bodega

Un cúmulo de casualidades hizo que el proyecto de Hereta Mont Rubí fuera viable. Por un lado, la figura de María Teresa Musso Borrás, descendiente de padre italiano, genovés para más señas, que se instaló y formó familia en Tortosa para desarrollar el negocio del aceite y su exportación a Imperia, la región oleícola por excelencia en su Italia natal. Por otro lado, Francesca Miró Freixas, amiga íntima desde la infancia de María Teresa Musso, ambas con maridos abogados y amigos comunes, y propietaria de la finca L’Abellà, pedanía de Font Rubí. Y por otro, a modo de bisagra, Javier Peris Musso, hijo de María Teresa, que se convirtió en alma mater de proyecto vitivinícola y actualmente ostenta también el cargo de Presidente del Consejo de Administración de Laboratorios Salvat S.A. Javier no nació con un racimo bajo el brazo, tampoco pertenece a una estirpe bodeguera, ni arrastra las inevitables imposiciones de la tradición, por lo que puede sonar a bodeguero atípico y un poco snob, pero en realidad la fragua de Heretat Mont·Rubí respondió a unos planteamientos serios y bien premeditados.

Heretat Mont Rubí se funda en 1984, y está ubicada en las inmediaciones de Font Rubí, más concretamente en la pedanía de L’Abellà. Un lugar donde impera el bosque, el pino mediterráneo, el matorral, algunos cultivos aislados y pequeñas lagunas de viñedos viejos y retorcidos que no impiden descubrir un lugar donde la naturaleza continúa expresándose libremente sin verse sometida a otras reglas que las suyas propias. Y es aquí, en este entorno privilegiado, donde Heretat Mont Rubí controla cerca de 305 hectáreas, de las cuales una tercera parte es viñedo. Sin embargo, desde los albores del nuevo milenio, el nuevo punto de mira de la bodega se centró en las variedades autóctonas, como la Garnacha y la Cariñena, pero en especial con la tinta Sumoll, que calcula que en toda Catalunya sólo existen unas 200 hectáreas cultivadas, de las cuales 5 pertenecen a la Heretat, con una edad media de 70 años, más 1,5 hectáreas de nueva plantación realizada por la bodega en el 2003 en la parcela de su Finca Durona, y otras 15 se encuentran en el área de acción de Heretat Mont Rubí, en lo que se denomina un viñedo de montaña bajo una contratación total de las fincas de producción, lo que garantiza el control de su cultivo y todo el ciclo vegetativo de la uva.

La Sumoll es una variedad que antiguamente se conocía por la capacidad de producir vinos gruesos, tánicos, coloreados y alcohólicos, idóneos para emprender largos viajes y travesías. Se encontraba cultivada con mayor o menor presencia en todas las áreas vitivinícolas de Catalunya, principalmente en aquellas zonas de producción de vinos con aptitudes viajeras, como eran Tarragona, Penedès y el Bages, entre otras. Este nuevo enfoque profesional fue un cúmulo de casualidades y relaciones profesionales que propiciaron que unos jóvenes enólogos, Patric y Pep, junto a Josep Queral, empezaran a experimentar durante unas cuantas cosechas con la variedad Sumoll. Patric, es Patricio Morillo, que en aquel momento desarrollaba su principal actividad profesional en el Priorat, junto a René Barbier y otros enólogos noveles de la zona. Adquirió conocimientos de enología y estudió la viticultura emergente en el Empordá, y acumula un currículo de experiencias profesionales en viñedos y bodegas de Alemania y Sudáfrica. Por otro lado, Pep, es Josep Aguilar, que también trabaja en el Priorat junto a Patric desde hacía años. Su currículo profesional es parecido, pero su especialización se centraba más en el viñedo y el tratamiento específico de cada variedad en su entorno natural. De hecho, es un firme defensor del terroir, de los aspectos de clima, del suelo, y del paisaje en definitiva, que definen marcadamente la identidad de la zona.

La bodega Heretat Mont Rubí es pequeña, rectilínea, rectangular, sobria, incluso austera, pero suficiente para que su enólogo desde sus inicios, Josep Queral, hijo de L’Avellà, cuya familia sigue siendo propietaria de 30 hectáreas de viñedo, extraiga todo el potencial de sus uvas. Aquí no se muestra sino lo que debe ser mostrado, que es todo, y lo que se esconde a la vista es tan solo el intangible conocimiento profesional de su enólogo, donde toda la enología se aplicada pensando en la materia prima y la forma del vino: selección de racimos y uvas en la viña, segunda selección de uvas en la bodega, pequeños tinos y barricas abiertas para maceraciones y fermentaciones lentas, huevos de arcilla, barricas bordelesas de roble francés de diversas procedencias y tostados, y acero inoxidable para estabilizar los vinos de la cosecha.

 

Filosofía de trabajo

En Heretat Mont Rubí se conjugan al milímetro tradición e innovación en la elaboración de los vinos, y están plenamente comprometidos con el medio ambiente, con su protección y mejora en todos los ámbitos de la actividad, desde el viñedo hasta la bodega y la logística. En el viñedo entienden esta responsabilidad de forma activa y la desarrollan en la gestión de las fincas, el uso racional de la energía y el agua, por lo que también apuesta por la colaboración con los mejores viticultores de la zona mediante contratos a largo plazo, lo que permite controlar la calidad de la uva desde el viñedo y asegurar un grado óptimo de sanidad y madurez del fruto.

En todos los viñedos controlados por Heretat Mont Rubí se practica la cultura vinícola mediterránea, sana y rica en contrastes, donde no faltan los elementos de integración más significativos de la naturaleza salvaje de su entorno. Es un control absoluto y total, donde la práctica de la poda en verde no deja de ser la más habitual, y la vendimia se realiza siempre manual y en cajas, lo que permite realizar dos o tres pasadas durante el tiempo de recolección para lograr que la uva llegue a la bodega en su momento óptimo de maduración, de acuerdo al producto final.

Por otro lado, en la bodega, también se entiende que la nueva forma de hacer vino necesita la tecnología más puntera, por lo que dispone de control de la temperatura de vinificación, depósitos de acero inoxidable, barricas de roble francés, incluso recientemente ha incorporado varios depósitos de hormigón y ánforas de arcilla hechas a medida para elaborar algunos de sus vinos, así como mantener las condiciones higiénicas en todo el proceso que aseguran cada año los niveles de calidad de sus vinos.

 

Los vinos de Heretat Mont Rubí

Consulta a continuación los vinos elaborados por la bodega Heretat de Mont Rubí:

Gaintus Sobremadurado es un vino dulce que se elabora con Sumoll procedente de viñas viejas, donde los racimos se trasladan manualmente a un antiguo pajar donde permanecen colgados durante 120 días hasta que se pasifican por deshidratación y ventilación natural, hasta asumir el nivel de concentración deseado. Posterior envejece 9 meses en roble francés de primer uso. Es un vino de color cereza pálido da entrada a notas de ceras, flores blancas y piel de cítricos que en boca adquieren toda su concentración y opulencia. Aparecen aromas que van desde la cereza confitada hasta notas de fresa ácida, con toques de cacao.

Advent Samsó es un vino dulce elaborado con Samsó (Cariñena) cuyos racimos han conseguido la máxima concentración de forma natural en el viñedo. Compleja, lenta y muy larga la fermentación durante los 9 meses de crianza en roble francés de primer uso. De entrada seduce en nariz, elegante, sutil, complejo y fresco. En boca es goloso, potente y fresco, con notas de sotobosque aromático mediterráneo, amplitud en la boca de pera blanca en almíbar, y un final largo con una sorprendente frescura cítrica.

Advent Xarel·lo es un vino blanco dulce varietal de uvas viejas de Xarel·lo, cuyos racimos se trasladan manualmente a un antiguo pajar donde permanecen colgados durante 120 días hasta se pasifican por deshidratación y ventilación natural, hasta asumir el nivel de concentración deseado. Posteriormente envejece 9 meses en roble francés de primer uso. El aroma es poderoso, evoca las flores blancas como el jazmín, el membrillo de albaricoque, la almendra amarga y la nuez. En boca es fino y elegante y su amplitud es excepcional ya que los sabores se mantienen igualmente complejos, con un desarrollo seductor entre la sobre maduración, la fruta fresca y un suave tacto carnoso que impulsan una rara persistencia final que nunca llega al empalago.

White es un blanco varietal de Xarel·lo de viejos viñedos plantados en suelos poco productivos, en la parte alta del Penedès. Maceración pelicular pre-fermentativa en frío y posterior crianza sobre finas lías, después de la fermentación a baja temperatura. En nariz se presenta muy perfumado, potente, con recuerdos de hierbas aromáticas como el hinojo verde.

Gran protagonismo de la fruta varietal fresca, manzana verde, pera y piña tropical, con notas de flores blancas como el jazmín. Marcado final con un deje vegetal muy agradable, muy fresco y con ligeras notas minerales.

Black es un tinto joven de Garnacha, vivo y afrutado, con un intenso color de tonos morados. En nariz es potente con juegos de fruta fresca y notas florales de violeta. Tiene una buena entrada en boca, con un recorrido fresco, con recuerdos de mora negra y un contundente y largo gusto final.

Finca Durona es un vino blanco varietal de Parellada, cuya fermentación a temperatura controlada se realiza en tinaja de cerámica de carbonato cálcico de la zona, diseñada especialmente para la elaboración de este vino, y una posterior crianza sobre sus lías durante 4 meses en la misma tinaja. Ofrece una nariz elegante, sutil, con ligero sotobosque y algo floral. En boca es sedoso, con buen recorrido y agradable contraste mineral. Vino de gran personalidad y marcada pureza varietal.

Durona es un tinto elaborado con Sumoll, Garnacha y Samsó, con una crianza de 12 meses en roble francés y 24 meses en botella. El color es intenso y el aroma afrutado, tiene la huella especiada y deja entrever un ligero matiz mineral. En boca es complejo y sabroso, con los caracteres afrutados de un tinto mediterráneo que revela un buen equilibrio entre la fruta y la madera.

Vino de la Luna es un varietal de Garnacha con una crianza sobre lías en barrica de 300 litros de roble francés de primer uso durante 25 meses. Intensidad, concentración, fruta negra madura como la mora, ciruela, con notas de cuero nuevo, de regaliz y de café. Vino balsámico, estructurado, potente, con gran complejidad y recorrido.

Gaintus One Night’s Rosé es un vino Rosado varietal de Sumoll que fermenta en huevos de cemento de 700 litros, donde se realiza el bâtonnage de lías finas durante tres meses. Vino de color coral, con aromas y perfumes a pétalos de rosa, florales y hierba fresca. En boca de entrada suave el vino muestra buena tensión y untuosidad. El final es fresco y con carácter varietal.

Gaintus Radical es un tinto varietal de Sumoll procedente de un viñedo ubicado a más de 500 metros de altitud con una conducción de las cepas en formación vertical sobre poste de madera. Vendimia manual selectiva, maceración pelicular pre-fermentativa en frio. Extracción mediante "pigeage" manual de los hollejos, delicado prensado vertical y posterior crianza sobre lías en barrica de 300 l. Potente nariz de fruta roja, con presencia floral. En boca es fresco, goloso, con unos taninos redondos, buena acidez, y un marcado carácter varietal.

Gaintus Vertical es el vino emblemático de la bodega. Es un varietal de Sumoll procedente de los viñedos viejos, con una crianza de 14 meses en roble francés de primer uso y 24 meses en botella. Es un vino complejo y vivo. El color es rubí intenso y en nariz se despierta balsámico, con matices de cereza y toques tostados. En boca es especiado, maduro y tierno, con una viva acidez que le aporta frescor y claros recuerdos de cereza sobre un fondo mineral y balsámico.

Situación de Heretat Mont Rubí