Listado de productos por marca Marqués de Murrieta

Es evidente que se puede escribir un libro de la historia de muchas bodegas españolas, sobre todo de las que tienen más de siglo y medio de vida porque tienen mucho que contar. Este es el caso de las Bodegas Marqués de Murrieta que, sin ir más lejos, es una bodega con más de 150 años de historia, una de las más emblemáticas de España, una de las bodegas que revolucionó el vino riojano de la época moderna, la bodega pionera en exportar vinos a las américas, y una de la bodegas que sigue fiel a sus principios de honestidad y calidad.

Marqués de Murrieta es una bodega que tiene su origen en una fascinante historia iniciada hace casi 200 años, cuando Luciano Francisco Ramón Murrieta García Ortiz Lemoine, vizcaíno por parte de padre y boliviano por parte de la madre, se trasladó con su familia, en 1824, con tan sólo dos años, a Inglaterra, después de que Perú obtuviese su independencia de España tras la batalla de Ayachuco.

En Inglaterra la familia Murrieta se dedica a la banca, y Luciano de Murrieta creció bajo la influencia de la disciplina militar de su tío, el General Rivero, que trabajaba en la banca en Londres, y cuya influencia hizo que se enrolara en el ejército tras su regreso a España, siendo nombrado Comandante y ayudante personal desde 1840 del General Espartero, con quién realizó la campaña militar de la guerra Carlista hasta la caída de éste por la Regencia de Isabel II.
Acompañó al general en su exilio londinense y con la coronación de la Reina Isabel II, Luciano de Murrieta regresó del exilio.
A la vuelta a España abandonó la carrera militar pero su amistad con Espartero y el hecho de que éste contrajera matrimonio con la hija de una distinguida y adinerada familia riojana, hizo que se instalara en Logroño y le permitió iniciarse en el negocio de los vinos, para lo cual el general le cedió unos terrenos y le permitió usar la propias bodegas que poseía fruto del mayorazgo que regentaba con su esposa.

Pronto destacó Luciano Murrieta por su capacidad para mejorar la calidad de los vinos de Espartero, Duque de la Victoria, lo que le fue recompensado en forma de premios internacionales, justo al tiempo que Francia sufría una merma considerable de producción como consecuencia de las enfermedades de la vid que se extendieron por el territorio galo, por lo que Luciano viajó a Burdeos donde aprendió las últimas técnicas y conocimientos sobre viticultura, y, sobre todo, como obtener vinos de baja graduación que pudieran viajar sin estropearse.
Luciano en esa época es ya consciente del potencial de los vinos de La Rioja, y decide exportar el primer vino riojano a Cuba y México: 100 barricas de 72 litros. El vino a Cuba llegó sin dificultad y obtuvo una aceptación que superó las previsiones más optimistas, mientras que el de México, al entrar el buque al puerto de Veracruz quedo destrozado por un temporal y se perdió su cargamento.

Historia de la bodega 

A la muerte de Espartero, se lanzó Luciano a crear sus propias bodegas adquiriendo en 1852 unos terrenos en la finca conocida por Ygay, situada a pocos kilómetros de la capital riojana.
Cultivó viñas, cereal y aceite, siempre con la premisa de obtener una gran calidad en sus productos, por lo que el Rey de España, Amadeo de Saboya, le otorgó el título de Marqués de Murrieta en reconocimiento a su labor en la obtención de vinos riojanos de calidad.
Allí construye también la bodega siguiendo fielmente el concepto de château bordelés, hoy el emblemático Castillo de Ygay, y le da el nombre del título del Marquesado de Murrieta.
El éxito se confirmó muy pronto en Europa, y ya en 1878 y 1879, los vinos obtuvieron una Medalla de Oro y dos de Plata en las Exposiciones Universales de París. Elabora sus propios vinos hasta su muerte en 1911 sin haber tenido descendencia directa, por lo que fue su sobrino, Julián de Olivares, quien se hace cargo de la bodega hasta que en 1983 la familia Olivares vende la propiedad al aristócrata Vicente Cebrián Sagarriaga, Conde de Creixell, título concedido por participar en la Batalla de las Navas de Tolosa en 1212.

Hoy, sus hijos, Vicente Dalmau Cebrián-Sagarriaga y su hermana Cristina, dirigen el proyecto familiar emprendido por su padre y puesto en marcha hace más de siglo y medio por Luciano de Murrieta.
En la actualidad, y tras ser sometido a un ambicioso proyecto de restauración que ha durado más de 9 años, el Castillo de Ygay se erige como el perfecto equilibrio entre el respeto por el pasado y el futuro más prometedor. Algo que queda de manifiesto al recorrer los más de cuatro mil metros cuadrados de piedra del Castillo, que alberga en su interior una valiosa documentación de los orígenes de Marqués de Murrieta, al igual que una de las mayores colecciones privadas de botellas históricas del mundo. No en vano, Marqués de Murrieta ha sido elegida entre las mejores bodegas del mundo por Wine Spectator, reconocimiento que se suma al nombramiento de Marqués de Murrieta como Mejor Bodega del Mundo en los premios Best Of 2015.

Filosofía de trabajo

La singularidad de Marqués de Murrieta reside en gran medida en la exclusividad de su Finca Ygay: 300 hectáreas de viñedo propio integrado en la bodega, que permite el control más absoluto de su materia prima.
Situada al sur de la zona la Rioja Alta, con una diferencia de altitud desde los 320 metros a los 485 metros, disfruta de un privilegiado clima continental atemperado al norte por la Sierra de Cantabria, siendo seis las variedades de uva cultivadas, cinco de ellas tintas; Tempranillo (75%), Garnacha, Mazuelo, Graciano, algo de Cabernet Sauvignon, y la variedad blanca Viura, con pequeñas cantidades de Malvasía e incluso Garnacha Blanca.
La mayor parte de las viñas se encuentran en las laderas que miran a Logroño desde la bodega, tanto aquellas de las que procede la uva para los vinos más clásicos de la bodega como las parcelas seleccionadas para elaborar sus vinos más novedosos.

La recolección es siempre manual, y el transporte de la vendimia a la cercana bodega se realiza en pequeños remolques, donde la vinificación sigue siendo respetuosa con la tradición de la casa. Las variedades fermentan por separado en depósitos de acero inoxidable, con control de temperatura. El encubado tiene una duración de 8-11 días, dependiendo de la ñada y el tipo de vino, durante los cuales se realizan remontados y bazuqueos, para favorecer el contacto del mosto con los hollejos y provocar una lenta y natural extracción de aromas y polifenoles. Tras la fermentación, las partes sólidas de la uva son prensadas en prensas verticales, mediante un proceso suave y lento que favorece la extracción del color y taninos maduros que residen en el hollejo. Para mantener el estilo de sus vinos, las barricas utilizadas para la crianza son mayoritariamente de roble americano y algo de roble francés, y sólo un pequeño porcentaje de las barricas son renovadas cada año.

La bodega está acorde a la ejemplaridad de la concepción del viñedo, en la que no se escatiman las más avanzadas técnicas enológicas y de vinificación, control de calidad, y una constante labor de investigación. Marqués de Murrieta sólo elabora vino procedente de su viñedo propio, cuyo secreto radica en adaptar cada proceso de cultivo y vinificación a las características de cada parcela y variedad y, a su vez, realizar la sabia integración de todas ellas para lograr vinos armónicos que reflejen el sello genuino de la casa.

Vinos de la bodega Marqués de Murrieta

La gama de vinos de Marqués de Murrieta es una gama muy precisa y corta de vinos, donde quizás su vinos más emblemático sea el Castillo de Ygay Gran Reserva, vestido con su etiqueta centenaria, el cual se elabora exclusivamente en las añadas excelentes. Se elabora a partir de uvas seleccionadas de Tempranillo (86%) y Mazuelo del denominado pago La Plana, ubicado a 485 m, en la zona más elevada de la finca. El tempranillo pasa 28 meses en barricas de roble americano de 225 litros y el Mazuelo 28 meses en roble francés. En ambos casos pasan una etapa inicial de su crianza en barricas nuevas. Antes del embotellado y una vez ensamblado el vino final, éste pasa seis meses en depósitos de hormigón. Finalmente, el vino se afina en botella durante un mínimo de tres años. Es un vino que gusta estar un tiempo en la copa antes de beberlo. Despierta con delicadeza, se advierte pura la brea, aparece una fruta licorada bien fusionada con la madera. En boca es cautivador, con un flavor volátil balsámico que lo hace sápido de principio a fin.

El Marqués de Murrieta Reserva es el vino de mayor proyección de la bodega. Se elabora con un 93% Tempranillo, 4% Mazuelo, 2% Graciano y 1% Garnacha, aunque los porcentajes pueden variar dependiendo de la añada. Recibe una crianza de 21 meses en barricas de roble americano de 225 litros de capacidad, de los cuales 8 meses los pasa en barrica nueva y finaliza con un redondeo de 24 meses en botella.

Una de sus últimas incorporaciones al catálogo fue el Dalmau Reserva, un vino que pretende representar una visión más moderna de la bodega.El vino es de edición limitada ya que procede del pago Canajas, un viñedo centenario ubicado en la parte media-alta de la finca, cultivado en un suelo arcilloso-calcáreo con gran presencia de cantos rodados en superficie. Se obtiene con un 79% Tempranillo, 15% Cabernet Sauvignon y 6% Graciano. El Tempranillo fermenta en pequeños depósitos de acero inoxidable y el Graciano y el Cabernet Sauvignon en un pequeño tino de roble, y recibe una crianza de 19 meses en barricas nuevas de roble francés de Allier. Su nariz es compleja, con explosión de aromas a frutas silvestres, chocolate negro y notas minerales, elegantemente conjuntados con tostados cremosos de su paso por la barrica francesa. Un vino elegante y fuera de lo común que impresiona extraordinariamente en todos los sentidos, con cuerpo y muy armonioso, con un magnifico equilibrio que hace fluido un vino poderoso.

Su última creación es el blanco Capellanía Reserva, elaborado con uva procedente de la finca del mismo nombre en la que hay crecen cepas de Viura de más de 70 años de edad, y una crianza de17 meses en barricas de 225 litros de roble francés nuevo. Aromas tostados, a miel, cera, almíbares, almendra tostada. Jugoso, envolvente, con una estructura y una vena ácida que profetizan un futuro lleno de agradables sorpresas. Sin duda es un gran vino blanco que ofrece mucha profundidad y posee una alta capacidad para emocionar, pero también tiene esa capacidad de transformarse con el tiempo hacia una seductora y rara complejidad; requisito imprescindible de todo gran vino.

Hay 14 productos.

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