Espumosos de la denominación D.O. Conca de Barberà

Como es común en otras DO’s catalanas, en la Conca de Barberà se está desarrollando también un fenómeno de identidad territorial que desde hace unos años está redibujando la personalidad de los vinos y la comarca: la variedad tinta Trepat. Un varietal apto para obtener buenos vinos espumosos rosados, rosados con carácter, tintos frescos, incluso blanc de noirs elegantes. En pocos años ya ha demostrado su potencial, su versatilidad, y la gran posibilidad de hacer I + D con ella. Por ahora son todavía pocas las bodegas que elaboran en monovarietal, pero lo más importante es que todas han tomado conciencia de la obligación de potenciar la singularidad que define su territorio y el nuevo estilo de los vinos que se impondrán en el siglo XXI.

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Conoce D.O. Conca de Barberà

La evolución de la viticultura en la Conca de Barberá ha ido muy ligada a la evolución histórica de la comarca. Sus antecedentes más remotos se remontan a los tiempos de los romanos y, posiblemente, incluso antes.
Pero no es hasta la baja edad media donde el cultivo de la vid jugará un papel muy importante en la comarca, donde dos instituciones, la orden de los monjes cistercienses de la abadía de Santa María de Poblet y la orden de los monjes-guerreros de los Templarios establecidos en Barberà, transmitieron a los agricultores sus conocimientos y experiencias sobre la manera más provechosa y adecuada de cultivar la viña para extraer los mejores vinos.

El cultivo de la vid en la Conca de Barberá avanzó otro paso de gigante a partir de finales del siglo XVIII y sobre todo a mediados del siglo XIX, donde la exportación de vino y aguardiente hacia el norte de Europa y el continente americano convirtió la viña en el cultivo casi exclusivo de la comarca. Fue la época de la construcción de márgenes y bancales en las montañas para conseguir una buena cantidad de suelo cultivable, así como los años de la construcción de la línea ferroviaria Reus-Montblanc para trasladar más rápidamente y económicamente los vinos de la Conca de Barberà a los puertos del litoral tarraconense.

No obstante, la plaga de la filoxera por la comarca a finales del siglo XIX aniquiló casi completamente aquella época de esplendor, pero de nuevo, la agricultura de la comarca, haciendo un enorme esfuerzo, supo resurgir con un renovado empuje, sobre todo por la fuerte demanda de vinos base para la elaboración de Cavas en el Penedès.

La DO Conca de Barberà se encuentra al noreste de España, dentro de la Comunidad Autonómica de Catalunya, al norte de la provincia de Tarragona. La zona de producción vitícola se concentra básicamente en la región que debe su formación geológica a la acción erosiva del río Francolí y de su afluente, el Anguera. La acción combinada de estos dos ríos a lo largo de los milenios ha configurado la fisonomía de esta parte de la comarca como la de un valle fluvial rodeada de cadenas montañosas: al este, las sierras de Miramar y del Cogulló; al oeste, las sierras del Tallat y de Vilobí; al norte, las sierras de Montclar, Codony y Comalats; y al sur, las montañas de Prades.
Las viñas amparadas por la DO se extienden por el territorio que integran los términos municipales de Barberà de la Conca, Blancafort, Conesa, la Espluga de Francolí, Forès, Montblanc, Pira, Rocafort de Queralt, Sarral, Senan, Solivella, Vallclara, Vilaverd y Vimbodí. La DO Conca de Barberá aglutina unas 6.000 hectáreas de viñedo inscrito, que trabajan unos 860 viticultores y elaboran 27 bodegas.

Recientemente la DO Conca de Barberà ha puesto en circulación el distintivo “TRE PAT”, un nuevo sello que sólo podrán lucir los vinos elaborados exclusivamente con la variedad Trepat. El objetivo de este distintivo es dar conocer e impulsar esta variedad autóctona y explicar al mundo que el Trepat es vino que representa fielmente esta tierra, un clima y un territorio, y,  sobre todo, que sea un referente diferenciador para el consumidor.

Clima, suelo y variedades

En general se puede hablar de un clima mediterráneo de transición entre la suavidad de las comarcas tarraconenses del litoral, dada la relativa proximidad al mar, y la continentalidad propia de las comarcas leridanas. La modesta altitud de la sierra de Miramar y el estrecho de la Riba permiten una cierta influencia de los vientos húmedos y templados de la costa, pero por otra parte, las marcadas inversiones térmicas invernales acentúan las heladas en las partes bajas. Sin embargo, la acción combinada del relieve y la altitud contribuyen a la aparición de microclimas con notables particularidades.

Los suelos son en su gran mayoría de naturaleza calcárea y pobres en contenido de materia orgánica. Pueden ser arcillosos, con un característico color rojizo o de una textura más ligera y coloración morena. Al fondo de la cuenca hay terrazas fluviales. En el extremo suroeste de la comarca y en la falda de las montañas de Prades también están presentes los suelos de pizarra (llicorella).

La DO Conca de Barberà autoriza un número considerable de variedades. En blancas destacan la Macabeu, Chardonnay, Garnacha Blanca, Chenin, Moscatel de Alexandria, Parellada y Sauvignon Blanc, mientras que en tintas sobresalen la Trepat, Samsó, Garnacha Tinta, Monastrell, Ull de llebre o Tempranillo, Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon, Merlot, Pinot Noir y la Syrah, aunque también se encuentran plantaciones de Garró y Garrut, entre otras.

Sin embrago, a pesar de la cantidad de variedades cultivadas es un “territorio Trepat”, ya que se considera la variedad autóctona de la Conca de Barberà, aunque también se puede encontrar en Costers del Sergre, en  la subzona del Río Corb, la Baja Segarra y también una pequeña proporción en la Conca de Tremp. Es una variedad sensible a las heladas de primavera, y también presenta sensibilidad al excoriosis (hongo que puede causar daños en las hojas, los sarmientos y las bayas). En cambio es muy resistente a la Botrytis, pero también teme la sequía, por lo que los suelos algo frescos resultan ser lo más adecuados. Se adapta bien a la mayoría de portainjertos utilizados y funciona bien con poda corta, pero también emite muchos rebrotes de madera vieja, lo que obliga a practicar la poda en verde.
Cuando la Trepat se elabora como rosado se obtiene un vino destacable, ligero, fresco y afrutado, de color rosa frambuesa, limpio y luminoso. En la elaboración de tintos, el color, el aroma y el paladar los hacen únicos, pues se obtiene un vino fresco y ligero con un color entre cereza y rubí y ribete violáceo, mientras que en boca sobresalen notas de frutas rojas y regaliz fusionadas por un toque especiado de pimienta y hoja de laurel.

Vino y bodegas de la DO Conca de Barberà

En 1997 algunas bodegas de la comarca fundaron la Asociación de Embotelladores de Vinos y Cavas de la Conca de Barberà con el fin de promocionar los vinos de la DO Conca de Barberà y los cavas como productos de alta calidad y con el sello de garantía que supone la denominación de origen. Actualmente esta entidad cuenta con 22 bodegas asociadas, entre cooperativas y bodegas particulares.

Abadía de Poblet nace del deseo del monasterio de recuperar la tradición vitivinícola tan propia de la orden del Cister, que se inició en la Borgoña y ha estado ligada siempre a una sola variedad de uva: la Pinot Noir. Todo comenzó en los años 80, cuando Codorníu acordó con la comunidad monacal de Poblet la explotación futura de su viñedo e inicia una profunda remodelación del espacio intramuros, que culminó en el año 2000 con la construcción de la bodega. Actualmente elabora 4 vinos: Abadia de Poblet, un tinto varietal de Pinot Noir con una crianza de 12 meses en barrica; Intramurs de Poblet Negre, el vino joven con un coupage de Tempranillo, Merlot y Cabernet Sauvignon; Intramurs de Poblet Blanc, varietal de Cardonnay con trabajo de lías; y Les Masies de Poblet, el otro monovarietal de Pinot Noir con 15 meses en barricas de roble (20% barrica nueva, 80% barrica de un año), y una producción limitada a unas 2000 botellas al año.

Celler Escoda-Sanahuja, en Prenafeta, nace en 1997 bajo la filosofía de respetar al máximo la fruta, por lo que empezaron practicando una agricultura ecológica y desde 2003 la biodinámica, mientras que en la bodega sólo utilizan levaduras autóctonas y no realizan ningún tipo de filtraje, clarificación o estabilización de los vinos, y actualmente, y desde la cosecha 2007, elaboran sin sulfuroso añadido, por lo que se consideran vinos naturales procedentes de una viticultura biodinámica. Elabora media docena de vinos, 4 tintos y 2 blancos bajo las etiquetas Collde Sabater, con Merlot y Cabernet Franc, Les Paradetes, con Sumoll, Samsó y Garnacha, La llopetera, un varietal de Pinot Noir y Nas de Gegant, con Merlot, Garnatxa, Cariñena, Cabernet Franc, mientras que en blancos desatacan sus dos varietales de Chenin Blanc con las etiquetas Els Bassots y Els Bassotets.

Cara Nord nace en 2012 de la mano de Tomás Cusiné y Xavier Cepero, ambos con una larga experiencia en el sector vinícola, que sintieron la llamada de la "viticultura de montaña" y se lanzaron a la creación de este proyecto con la intención clara de vinificar, dentro de la pequeña bodega del Monasterio de Poblet, las viñas plantadas en altitud, en la cara norte (Cara Nord) de las Montañas de Prades. Elaboran dos vinos con la etiqueta Cara Nord, un blanco a base de Macabeo y Chardonnay, y un tinto con 42 % Garnacha, 38 % Syrah y 20 % Garrut, y 6 meses en maderas de roble francés seleccionado.

Bodegas Miguel Torres eligió la zona de la Conca de Barberà, concretamente el  término de Vimbodí, para elaborar dos de los mejores vinos de su catálogo: el blanco Milmanda y el tinto Grans Muralles. El Milmanda es un vino de pago único al pie de un castillo propiedad de la familia Torres donde cultiva la variedad Chardonnay, fermentado y criado en barrica de roble francés. Posee una nariz de gran intensidad en el que destacan las notas de flores y fruta fresca (piña y cítricos), con un fondo tostado y especiado de su especial crianza en barrica; con buena estructura y gran complejidad, noble, elegante y de largo postgusto. El Grans Muralles debe su nombre a las murallas que protegían el monasterio de Poblet. La identidad inconfundible de Grans Muralles se encuentra en los pedregosos suelos de pizarra (llicorella), pero también en las variedades que la familia Torres consiguió recuperar, como el Garró y el Samsó, utilizando modernas técnicas de viticultura. Estas variedades unidas a la Garnacha Tinta, Cariñena y la Monastrell conforman el espíritu de este vino de aroma intenso y complejo, en el que aparecen notas florales, combinadas con notas de fruta madura (granada) y hoja verde; con un paladar de buena estructura y fresca acidez, con poder y nervio, y largo final de boca.

Vins de Pedra es el proyecto personal de Marta Pedra, enóloga, y fundadora junto a su marido de la bodega La Vinyeta en el Empordà. Elabora 4 vinos muy personales y de perfil muy bien definido. La Musa es un vino tinto, coupage de Cabernet Sauvignon y Merlot, elaborado  con viñedos de hasta 30 años, cultivados en suelos arcillo-calcáreos y pobres, a unos 400 m de altura, y con una crianza de 10- 12 meses de barricas nuevas de roble francés. Nariz muy expresiva, donde destacan los aromas a cacao y chocolate, y la fruta roja madura, con aromas balsámicos, tostados y alguna nota especiada de pimienta negra. Trempat es su vino monovarietal de Trepat, y el Negre de Folls es el vino joven elaborado con un puzle de variedades autóctonas, con aromas intensos de frambuesas y otras frutas del bosque con un punto especiado de regaliz y pimienta; fresco, carnoso, con taninos maduros muy bien integrados, y final balsámico; fácil de beber. Y L’Orni es su vino blanco monovarietal  de Chardonnay procedente de viñedos de 15 años cultivados a unos 350 m de altura, sobre suelos calcáreos y pobres, con un interesante trabajo de bâttonage sobre lías.

Clos de Peguera de Vilosell, en Les Garrigues, es un joven proyecto dirigido por Xavier Nogué, que elabora sus vinos, junto a otros 5 productores, en la Cooperativa de Barberà de la Conca con viñedos plantados a una altura de unos 700 metros sobre el nivel del mar en las localidades de Vimbodí y Poblet, en varias fincas que suman unas 50 hectáreas con suelo de llicorella y tienen cerca de 20 años de edad. Uno de los mayores logros de Clos de Peguera fue cuando consiguió que su vino Vermell de Peguera, un varietal joven de Monastrell, se hiciera con el galardón Gran Vinari d'Or al mejor vino catalán en el certamen de los premios Vinari 2015. También elabora el 8 Dies, un tinto joven a base de Cabernet Franc, Merlot, Garnacha y Garrut; el blanco 3 Ceps, un coupage de Chardonnay, Macabeo y Albariño; y un rosado.

Situación de D.O. Conca de Barberà