Blog de vino

No te pierdas nuestros artículos sobre el mundo del vino. Bodegas, elaboraciones, zonas vinícolas, maridajes, entrevistas con los mejores profesionales del panorama vinícola… Todas las novedades sobre el mundo del vino.

¿Qué whisky es mejor?

Destilados

¿Escocés? ¿americano? ¿japonés?¿irlandés? ¿indio?... Con “e” o sin “e”, whisky o whiskey… Independientemente de su procedencia o de su escritura, lo que está claro es que el whisky es el rey de los cereales y una de las bebidas más valoradas del planeta. Sus matices y sabores son tan diversos y dan lugar a tantos exponentes y variedad de categorías que el whisky en sí mismo es todo un mundo por descubrir. ¿Te animas a conocerlo?

Pero ¿qué es el whisky?

El whisky es una bebida alcohólica que se elabora a partir de una pasta de cereal fermentado (malta fermentada) principalmente de cebada, pero que también puede ser de maíz, centeno o trigo, que se destila y se envejece en barricas.
Dicho así parece tan simple, pero ya verás cómo poco a poco se complica la trama pues la materia prima básica varía dependiendo de lo que se coseche en el lugar donde se encuentra la destilería.

Whisky, “agua de vida”

El whisky nació en Irlanda, donde la cultura celta ya sabía cómo destilar cebada y centeno. Al producto de esta destilación se le consideraba un regalo de los dioses capaz de revivir a los muertos y calentar durante el crudo invierno. Por ello en gaélico al whisky se le llamaba “Wisge Beatha” que significa “agua de vida”. El primer escrito que menciona la bebida data del año 1405, pero el whisky ya era destilado por los monjes desde el siglo XII y desde Irlanda cruzó el mar para llegar a Escocia, sitio que se ha convertido en la patria del whisky.

Malteado: el alma del whisky

El proceso de malteado es fundamental en la elaboración de un whisky.

Tal como sucede en la elaboración del vino, las levaduras tienen que consumir azúcar para generar alcohol. En este caso, los azúcares provienen de cereales, no de frutas como las uvas, y están presentes en forma de almidón que es más difícil de digerir por las levaduras.

El malteado consiste en la conversión de estos almidones en azúcares más fáciles de digerir por las levaduras y se consigue creando un ambiente cálido y húmedo en el que los cereales comiencen a germinar. Llegados a este punto, los cereales se calientan para que dejen de crecer, la cebada es el mejor para este proceso, y al tostarse se secan.

El tostado requiere calor, que habitualmente se consigue quemando turba, que es un combustible de origen natural que se encuentra en zonas húmedas y que aporta al whisky sus característicos sabores y aromas ahumados.

¿Cómo se hace el whisky?

La malta seca y tostada obtenida a partir del proceso anterior se muele y se mezcla con agua caliente y da lugar a una especie de mosto conocido como wort, al que se le añaden las levaduras para que hagan posible la fermentación. Al wort ya fermentado se le llama wash y es el líquido que finalmente pasa por destilación para luego envejecer según cada destilería lo contemple.

Escocia, la patria del whisky

Irlanda es conocida como la cuna del whisky, pero es en Escocia donde ha conseguido desarrollar su máximo esplendor. El whisky debe envejecer en barricas de roble un mínimo de tres años para obtener su clasificación y en Escocia encuentra unas condiciones climatológicas ideales para envejecimientos largos. Sus bajas temperaturas contribuyen a que “la parte de los ángeles” sea menor que en otras regiones. En Escocia existe una frase que dice:  “today’s rains tomorrow’s whisky” (la lluvia de hoy es el whisky de mañana) y es que en la región el agua, parte fundamental en la elaboración del whisky, es tan abundante y tan buena que no es de extrañarse que existan tantas destilerías que elaboren whiskys de gran calidad.

Y, ya que lo hemos mencionado ¿sabes qué es “la parte de los ángeles”?

El whisky es una bebida con alto contenido de alcohol y, mientras reposa tranquilamente en barricas durante su crianza, hay una parte que se evapora de manera natural a través de la porosidad de la madera y se escapa por el aire. Los elaboradores dicen que “es una especie de sacrificio a los cielos pues al dar a los ángeles su parte se aseguran de que el whisky salga lo mejor posible al embotellarse”. Una romántica manera de aceptar esta pérdida que puede llegar a ser el 40% del volumen de un whisky al final de un envejecimiento de 20 años, por ejemplo.

¿Whiskey o whisky?

La presencia de la “e” es habitual en Irlanda y en Estados Unidos, por otra parte, el whisky elaborado en Escocia no lleva “e” ni  tampoco ningún otro de pura malta elaborado en otros sitios como Japón, Suecia o India. Pero más importante que la manera de escribirlo, es en realidad lo que cada botella contiene.

¿Qué whisky es mejor?

Whisky Escocés

El whisky de pura malta (single malt) es el más reconocido en el mundo y se elabora únicamente con tres ingredientes: agua, cebada y levadura.

En Escocia existen seis zonas elaboradoras de whisky de pura malta: Islands, Campbeltown, Highland, Islay, Lowland y Speyside. Algunos de estos whiskys se elaboran con cebada ahumada con turba, característica que a algunos les gusta pero a otros no tanto.

Si eres de los que aprecian este gusto ahumado y, en ocasiones un tanto medicinal, elige whiskys que provengan de las islas Islay, Skye y Orkney o de marcas como Laphroaig, Ardbeg, Talisker o Highland Park.

Si prefieres el whisky de pura malta sin notas ahumadas puedes encontrar grandes exponentes entre las marcas Glenfiddich o The Glenlivet, las marcas de mayor venta en el mundo y que cuentan con whiskys con notas más ligeras de frutas frescas y un sabor de malta más dulzón y agradable al paladar.

El whisky mezclado (blended) o whisky de grano es producto de la mezcla de whiskys de pura malta con whiskys de grano (elaborados con otros cereales)  y tiene un sabor más ligero y dulce que el whisky de malta, que además resulta ser más escaso y caro. El whisky mezclado es un whisky que no debemos despreciar pues permite a las grandes destilerías de pura malta llegar a un público más amplio y además ofrecer un producto más fácil de beber. Grandes ejemplos tenemos entre las marcas Chivas Regal, Cutty Sark o Johnnie Walker, que es la marca de whisky escocés más vendida en el mundo.

Whiskey Irlandés

Irlanda contaba con una interesante producción de whiskey pero acabó afectada por la ley seca. Actualmente vuelve a resurgir la elaboración a través de pequeñas destilerías distribuidas en todo el país.

Hay algunos nombres que destacan, como el de la destilería Bushmills, situada en el extremo norte de Irlanda, que elabora whiskey de pura malta. Al sur destaca la destilería Midleton que elabora distintas variedades de whiskey a partir de diferentes tipos de cereales y de cebada malteada y sin maltear.

Algo que tienen en común Bushmills y Midleton es que su whiskey se destila tres veces mientras que en Escocia lo hacen solo dos. La triple destilación da como resultado un whiskey más ligero, que madura muy bien, fácil de beber y que es ideal para la coctelería.

Whisky Japonés

El whisky japonés se ha convertido en todo un éxito.  Se elabora desde los años 20 gracias al entusiasmo de dos personas: Masataka Taketsuru y Shinjiro Torii quienes consiguieron descubrir los secretos del whisky escocés para poder elaborarlo en Japón. Así surgieron las primeras destilerías como Yamazaki, hoy propiedad de Suntory, o Nikka.

En Japón se elabora whisky de pura malta, de gusto afrutado acompañados por notas de incienso y especias, sabores sorprendentes que también se pueden encontrar con matices ahumados de turba, similares a los que se elaboran en Islay, Escocia.

Dentro de los whiskys mezclados destaca Hibiki o el Nikka Whisky From the Barrel. La calidad del whisky japonés en la actualidad es tal, que inclusive se pueden encontrar botellas tanto o mejores que en la misma Escocia.

Whiskey Americano (bourbon)

El bourbon es un destilado que se considera 100% americano, sin embargo su elaboración tiene su origen en los procesos de destilación que ya se empleaban en Escocia, Irlanda y Gales y que los colonos europeos llevaron a Estados Unidos. Estos destilados comenzaron a elaborarse en el condado de Bourbon, de ahí su nombre y, a diferencia del whisky escocés, se elabora a partir de tres cereales: maíz, centeno y cebada malteada. A esta combinación se le conoce como “la cuenta de grano” y es, por decirlo de alguna manera, la receta de la mezcla de cereales que cada destilería utiliza para dotar a sus destilados de su sello particular.

Un bourbon debe contener por ley un mínimo del 51% de maíz, que genera más alcohol pero que aporta al destilado un dulzor particular.

El whiskey americano ha dado lugar a grandes nombres en la elaboración de este destilado como Jack Daniel, quien era descendiente de un abuelo galés y una abuela escocesa.

Cada destilería tiene su propia “cuenta de grano” y cuando existe un buen equilibrio es cuando se lleva a cabo la magia: destilados redondos, versátiles en los que incluso se pueden distinguir los aportes de cada uno de los cereales elegidos.

El whisk(e)y y la revolución de los cereales

Este destilado continúa en constante movimiento. Ya son más de 20 países en donde se pueden encontrar destilerías que elaboran whisky (con o sin “e”). Elaboradores que juegan con las materias primas para imprimir su propio sello y que utilizan cereales como el alforfón, el mijo o la quinoa y eligen barricas con diferentes tratamientos para conseguir nuevos matices, innovando con nuevos estilos.

¿Qué whisky es mejor?... Como dijo el escritor Raymond Chandler, “No hay un mal whisky. Lo único que hay son whiskys que no son tan buenos como los otros”. Y es que en la variedad está el gusto.

Suscríbete ahora a nuestro newsletter Recibe ofertas exclusivas, novedades y noticias del mundo del vino.