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Blog de vino
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¿Dónde nació el vino? Un viaje a través de su historia

¿Sabías que el hombre inventó el vino antes que la rueda?

El vino, esa bebida mágica que ha acompañado a la humanidad a lo largo de siglos, tiene sus raíces en la antigüedad. Aunque es difícil precisar el lugar exacto de su nacimiento, la historia del vino es un viaje fascinante que nos lleva a diversas culturas y regiones del mundo.

Te invitamos a dar un paseo a través de la historia de la viticultura y el vino.

¿Te vienes?

Los Primeros Vestigios

Los historiadores creen que la elaboración de vino comenzó hace más de 8.000 años en las regiones que hoy conocemos como Georgia e Irán. En estas zonas se han encontrado vestigios arqueológicos de ánforas y recipientes que alguna vez albergaron el preciado líquido. Desde allí, el conocimiento de la viticultura y la enología se extendió a través de las civilizaciones antiguas.

Georgia es un país ubicado entre Europa y Asia donde se elabora vino desde hace unos seis mil años. Uno de los grandes símbolos del vino georgiano es el kvevri, una gran vasija de terracota que podía contener entre 300 y 3.500 litros de vino. Es el antepasado de la crianza en barrica. Aquí se colocaba el mosto de uva y las vasijas se enterraban para que se llevara a cabo la fermentación. Un procedimiento de vinificación que hoy en día muchos viticultores han recuperado. Una vuelta a los orígenes en toda regla.

Georgia también ha dado al mundo la elaboración de vinos naranjas (orange wines); vinos blancos vinificados como tintos (cuyo mosto permanece en contacto con las pieles de las uvas) lo que les aporta características muy particulares. Un procedimiento que ha sido recuperado y adoptado por viticultores de todo el mundo.

Armenia compite con Georgia en la carrera que descubra quién hizo vino primero. Actualmente, su aparición en la viticultura data del año 4100 a.C. En la biblia, Noé aparece como el primer viticultor de la historia: plantó tres vides en las laderas del monte Ararat, después del diluvio.

Mesopotamia y Egipto

La civilización mesopotámica, que floreció en la región entre los ríos Tigris y Éufrates (lo que ahora es Irak y partes de Irán), también tenía una tradición vinícola bien arraigada. 

Hace 3.000 años, Egipto era un centro de producción de vino. Los cananeos fueron los que introdujeron la vid. Los egipcios elaboraban vino, cuyo consumo se reservaba a la élite. Ahí era la cerveza la que estaba considerada como la bebida popular.

Grecia y Roma: la expansión del vino

Los griegos y romanos tuvieron un papel fundamental en la expansión de la cultura del vino en Europa. Los griegos fueron los primeros en dominar la viticultura y difundirla por el Mediterráneo.

En Grecia la viticultura apareció hace 2000 a.C. y sus viñedos alcanzaron su apogeo bajo el Imperio romano. El vino se convirtió en un elemento esencial de la vida cotidiana y la cultura en las antiguas Grecia y Roma.

Gracias a las influencias fenicias y griegas, en España apareció la viticultura en el año 1100 a.C., mientras que en Italia lo hizo en el año 800 a.C. y en Francia en el año 600 a.C.

Edad Media y monasterios

Después de la caída del Imperio romano, durante la Edad Media, los monasterios desempeñaron un papel crucial: la Iglesia se encargó de preservar la tradición vitivinícola. Los monjes eran hábiles productores de vino y mantuvieron viva su elaboración a lo largo de la Europa medieval.

El descubrimiento de América

El primer vino elaborado en el continente Americano era mexicano. Fue por el Caribe donde la vid pisó por primera vez América. Cuando los españoles se establecieron, comenzaron a elaborar vino con fines religiosos allá por el año 1521.

Poco a poco y gracias a las distintas oleadas de inmigración europea, el cultivo de la vid comenzó a extenderse por América del Sur: desde los desiertos peruanos hasta la fría Patagonia.

Argentina y Chile son dos países con una arraigada tradición vinícola, cuya cordillera de los Andes funciona como columna vertebral del viñedo sudamericano.

En 1560 apareció la viticultura en Estados Unidos que, a diferencia de los países sudamericanos, ya contaba con vides silvestres. Gracias a las migraciones originadas por la guerra de independencia mexicana, por la fiebre del oro y por el desarrollo de la red ferroviaria, llegaron las vides europeas a la hoy prestigiosa región de California.

África, Asia y Oceanía

Sudáfrica es el único viñedo donde se sabe con exactitud la fecha de su primera vendimia (1659). Jan van Riebeeck, su primer gobernador, ordenó plantar vides holandesas. Su uva nacional, la variedad pinotage, nació de un cruce entre pinot noir y cinsault obtenido por Abraham Perold, un investigador de la Universidad de Stellenbosch.

En Australia, otro gran elaborador del Nuevo Mundo, apareció la viticultura en el año 1791. Fue el inglés James Busby quien plantó en los Jardines Botánicos de Sídney 300 vides que venían de toda Europa. Se necesitaron tres años para poder elaborar un vino óptimo para el consumo.

China se está convirtiendo en la gran sorpresa de la viticultura actual; sin embargo, la viticultura en China existe desde el año 200 a.C. Luego de la apertura de su economía, en 1992, y con una gran población cada vez más interesada por el vino, es posible que este gigante asiático pronto se posicione como el primer productor mundial de vino.

Hoy, el vino se ha convertido en una industria global. Desde las viñas de Francia, Italia y España hasta las bodegas emergentes de América del Sur, Norteamérica, Sudáfrica y Australia, el mundo del vino es diverso y emocionante. Cada región ofrece su propio carácter y sabor, lo que hace que el vino sea una bebida verdaderamente única y apreciada.

Así que, la próxima vez que descorches una botella de vino, ten en cuenta la historia que llevas en tu copa. El vino es mucho más que una bebida; es un viaje a través del tiempo y el espacio, un vínculo con las civilizaciones antiguas y una celebración de la vida de la que tenemos que disfrutar, eso sí, siempre con medida. ¡Salud!