Vino espumoso

Cava, champagne, corpinnat, prosecco y otros espumosos.

Vino espumoso es todo aquel con gas carbónico disuelto en él ya sea originado por segunda fermentación en botella, como en el caso del cava, el crémant o el champagne; en un segundo depósito, como en el caso del prosecco; o por fermentación parcial en depósito y parcial en botella como los ancestrales. Los vinos espumosos más conocidos del mundo son los champagne, espumosos elaborados en la región francesa de Champagne. No obstante, hoy día también se elaboran espumosos de gran calidad en muchas otras regiones. En España, por ejemplo, los más conocidos son los acogidos a la Denominación de Origen Cava, una denominación que protege, no tanto una zona de producción, sino un método de elaboración.

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Un poco de historia del vino espumoso.

Los espumosos tienen su orígen en el s. XVII, cuando en la región de Champagne, en el norte de Francia, empezaron a embotellar el vino un poco antes de que acabara la fermentación para que preservara sus aromas más frescos y limpios. No obstante, este embotellamiento prematuro hacía que la fermentación continuara en la botella y que parte del carbónico fruto de la fermentación permaneciera en el vino. Muchos elaboradores llamaban este tipo de vino "vino del diablo" o "salta-tapones", porque gran parte de las botellas las perdían por la presión que ejercía el gas. No fue hasta unos años más tarde que el famoso monje dom Pérignon encontró ciertas maneras de controlar dicha presión: taponar con un corcho cónico y sujetarlo con una grapa metálica, elegir un cristal más grueso para la botella para que esta no estallara con la presión del gas… Actualmente los espumosos ancestrales son los que están recuperando esta técnica de elaboración.

El espumoso ha conseguido asociarse a las celebraciones desde ya hace muchos años. Es habitual romper una botella de champagne en el casco de un barco cuando este se lanza al mar desde el astillero. En muchos deportes, especialmente en los de motor, los campeones o los integrantes del podio acostumbran a rociarse de espumoso así como al público o su equipo. Sin embargo, al abrir una botella de espumoso no aconsejable ni agitarla ni descorcharla buscando que haga un buen estallido ya que haciéndolo así perderíamos gran parte del vino o del gas carbónico. Lo deseable sería descorcharla girando el tampón poco a poco suavidad para que el gas que se pierda sea el mínimo posible.

Clasificaciones del vino espumoso.

A grandes rasgos el vino espumoso se puede clasificar según su método de elaboración:

Elaborados siguiendo el método champenoise o tradicional: el método que consigue más calidad. Consiste en realizar una primera fermentación en depósito y una segunda en botella. Consigue una burbuja pequeña integrada. Cuanto más tiempo permanezca en crianza en rima (sobre los sedimentos de la segunda fermentación) más cremoso será el espumoso y más integrada estará la burbuja.

Recuperando el método ancestral: hoy hay algunos elaboradores que han querido recuperar la altigua manera de elaborar espumosos. Consiste en realizar parte de la fermentación en depósito y acabarla en botella para preservar parte del gas carbónico generado en esta.

Siguiendo el método Charmat o Granvas: consiste en realizar también una doble fermentación pero esta segunda se lleva a término en depósitos. Siguiendo este método la burbuja no está tan integrada.

Y gasificando: añadiendo gas carbónico artificialmente como también se hace en muchos refrescos carbonatados. En este método las burbujas son más gruesas y están menos integradas que en los anteriores.

También se pueden clasificar según el azúcar residual que contienen: secos, abocados, semisecos, semidulces o dulces.

Maridaje del vino espumoso.

Los espumosos en general hay que tomarlos bien frescos, sobre los 5-8ºC. Es aconsejable también que la copa no sea muy abierta, ya que de este modo los aromas y las burbujas se perderían rápidamente y el vino se calentaría más fácilmente.

Los vinos espumosos han estado asociados a las celebraciones por el marketing que se les ha hecho al respecto. Sin embargo, son unos vinos que por por su naturaleza maridan a las mil maravillas con muchísimos platos y reservarlos solamente para ocasiones especiales es perdernos parte de su potencial. Por ejemplo, al poder contener distintos niveles de azúcar residual, se pueden tomar en cualquier momento de una buena comida, desde en los aperitivos hasta en los postres. Los secos o con menos azúcares residuales nos pueden acompañar perfectamente un primero o un segundo, ya sea este de pasta, arroz, pescado o marisco. Su buena acidez y burbujas nos limpiaron la boca perfectamente y sus aromas no quitarán protagonismo al plato. Los más dulces, por otro lado, es recomendable reservarlos para los postres.

Y tú, ¿bebes espumosos solamente en ocasiones especiales o los disfrutas como maridaje de muchos de tus platos?