La Palma
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Variedades de uva
La isla de la Palma se estructura en torno al más vasto cráter volcánico existente: La Caldera de Taburiente, cuyos aserrados bordes se alzan hasta casi los 2.500 m. A partir de allí, el territorio se precipita en vertiginosas laderas surcadas por innumerables barrancos y algunas zonas suaves salpicadas de numerosos pequeños volcanes, en la parte sur. De inequívoca naturaleza volcánica, sus suelos son profundos y fértiles, ricos en minerales y de textura media y media-fuerte. El clima, muy benigno, de permanente confort térmico, participa de los beneficios de su condición atlántica y de los húmedos vientos alisios.
La Denominación de Origen La Palma se extiende por gran parte del contorno insular en altitudes comprendidas entre los 200 y 1.200 m., y comprende tres subzonas:
ocupa la parte sur y suroccidental. Es una zona de intenso y reciente vulcanismo donde podemos encontrar viñas en inmediata vecindad con las aún calientes coladas lávicas. El original viñedo se cultiva en terrenos cubiertos (acolchados) con capas de cenizas volcánicas (picón), o en menor medida, con gruesas piedras. Es la zona de la mítica Malvasía, cepa que proporcionó gran fama a los vinos canarios y hoy, felizmente recuperada del abandono sufrido.
En el borde oriental de la isla. Las cepas tintas (Negramoll y Listán Negro) se cultivan en terrenos empedrados, adoptando formas rastreras de largos y sinuosos recorridos.
En el arco norte de la isla; en diminutas parcelas ocultas entre árboles, se producen uvas que dan lugar a vinos muy singulares, elaborados y conservados en envases de pino de Tea, madera de la que adquieren unos caracteres organolépticos particulares.
La Denominación de Origen La Palma se extiende por gran parte del contorno insular en altitudes comprendidas entre los 200 y 1.200 m., y comprende tres subzonas:
ocupa la parte sur y suroccidental. Es una zona de intenso y reciente vulcanismo donde podemos encontrar viñas en inmediata vecindad con las aún calientes coladas lávicas. El original viñedo se cultiva en terrenos cubiertos (acolchados) con capas de cenizas volcánicas (picón), o en menor medida, con gruesas piedras. Es la zona de la mítica Malvasía, cepa que proporcionó gran fama a los vinos canarios y hoy, felizmente recuperada del abandono sufrido.
En el borde oriental de la isla. Las cepas tintas (Negramoll y Listán Negro) se cultivan en terrenos empedrados, adoptando formas rastreras de largos y sinuosos recorridos.
En el arco norte de la isla; en diminutas parcelas ocultas entre árboles, se producen uvas que dan lugar a vinos muy singulares, elaborados y conservados en envases de pino de Tea, madera de la que adquieren unos caracteres organolépticos particulares.
http://www.malvasiadelapalma.com

