Vinos blancos para maridar con pescado

Como recordarán nuestros lectores más fieles, hace unos días dedicábamos este artículo al maridaje de vino tinto y pescado, en el que te proponíamos una serie de consejos e ideas con el objetivo de ampliar nuestras posibilidades de maridaje en función del tipo, características del pescado y tipo de cocción del mismo.

Más tarde llegamos a la conclusión de que esas mismas variables también afectan de forma importante a la elección del vino blanco para maridar con pescado, así que nos hemos decidido a redactar este post. ¡Deseamos que te sea de utilidad!

vino-blancoBrillante copa de vino blanco, por Ryan Albrey (CC BY 2.0)

El maridaje de vinos blancos con pescado no parece una tarea difícil, aunque existen una serie de condiciones que te ayudarán a elegir el vino más indicado en función del menú.

Como primer consejo y regla general, te recomendamos que plantees tus maridajes en términos de peso y sustancia. Los pescados más magros y delicados, o cocinados de forma más simple, agradecerán vinos más frescos y ligeros. Mientras que los pescados más grasos, con cocciones más complejas y carne más firme pedirán a gritos vinos blancos más sustanciosos y complejos.

Para ayudarte a calibrar estos pesos de los que te hablamos, hemos preparado tres grandes grupos entre los que se cuentan algunas de las principales especies de pescado, para las que te proponemos el perfil de vino blanco ideal para lograr un maridaje perfecto. Toma nota:

En el caso de que vayas a cocinar pescados blancos muy magros y delicados, como el rodaballo, el lenguado, el gallo, la perca, etc, te recomendaremos siempre decantarte por vinos blancos frescos, ligeros, con gran acidez e incluso ciertas notas “verdes”, pues ayudarán a potenciar la suavidad de la carne del pescado.

Vinos de carácter atlántico, como los de la DO Rías Baixas o DO Valdeorras le sentarán como un guante a tu plato. Como ejemplo en este caso, te recomendaríamos un Leirana 2013, de Bodegas Forjas del Salnes. Un 100% Albariño muy fresco y varietal, cuya anterior añada fue considerada como el mejor vino de las Rías Baixas según The New York Times. ¡Una gozada!

Subimos un peldaño en nuestra particular escala de pesos, para hablar del vino blanco ideal para maridar con pescados blancos más consistentes, como el besugo, la merluza, el bacalao o la lubina, y con pescados azules más suaves, como la dorada, la trucha o el mero. En este caso, nuestro maridaje ideal irá en la línea de elegir vinos bancos con la fruta más marcada, más madura, buena untuosidad e incluso cierta barrica, sin que ésta llegue a enmascarar la frescura frutal.

Como ejemplo de vino de este perfil, nos hemos decantado por Quíbia 2014, el vino blanco elaborado por la bodega Ánima Negra bajo el amparo de la VT Mallorca. Un copupage de las autóctonas Premsal Blanca y Callet (variedad negra) de buena intensidad y perfil mucho más mediterráneo.

Finalmente, encontramos el grupo de los pescados azules más ricos en grasa y más contundentes. En este grupo encontraremos especies como el salmon, el pez espada, la caballa, el atún… Este tipo de pescados agradecerán ser maridados con los vinos blancos más estructurados. Vinos con cuerpo y sabor, que hayan pasado por barrica al menos 6 meses.

Para maridar este grupo de pescados, hemos elegido un Marqués de Murrieta Capellanía 2010. Un complejo monovarietal de la variedad Viura, con un paso de 18 meses por barrica. Denso, glicérico, potente, sabroso. Te encantará.

Estas son solo tres propuestas, ¡aunque las opciones son muchísimas! ¿Cuál es tu maridaje de pescado y vino blanco favorito?

Esta entrada fue publicada en Ocasiones especiales and tagged , , , . Bookmark the permalink.

Deja un comentario