Características de la crianza en soleras y criaderas

Si algo identifica a los vinos de Jerez y Montilla, es sin lugar a dudas la maestría con la que trabajan las crianzas en madera. Un método de elaboración único en el mundo, a menudo desconocido, fascinante, que confiere un carácter especial y una larga vida a los vinos que salen del calor de sus bodegas.

Hoy nos apetece hablar de este sistema de crianza tan especial. Prepárate porque en este post nos adentramos en las características y el funcionamiento del tradicional sistema de criaderas y soleras.

solerasSistema de criaderas y soleras jerezano. Por Andrew Wilkinson (CC BY-SA 2.0)

En el Marco de Jerez podemos encontrar  diferentes sistemas de criaderas y soleras, en función del número de escalas, o niveles de apilación de barricas. De esta forma, por ejemplo, una solera con tres pisos de botas apiladas, constará de tres escalas.

Los vinos listos para su embotellado se extraerán siempre de la solera, o nivel inferior, llamada así porque tradicionalmente se sitúa siempre la más baja junto al suelo. La saca o cantidad extraída para ser embotellada, se remplazará con idéntica cantidad de vino procedente de las botas de la primera criadera, la escala inmediatamente superior a la solera.

A esta reposición se le llama rocío. A su vez, el vino extraído de la primera criadera, se repondrá, mejor dicho, se rociará, con vino de la segunda criadera, lo que nos llevará a subir peldaño a peladaño hasta la escala superior, o sobretabla, que será completada con vino nuevo.

Es importante destacar que la extracción o saca es siempre parcial, y nunca superior a un tercio del contenido de cada bota. Por tanto, como nunca llegan a vaciarse las botas del todo, el producto de las soleras será siempre una mezcla resultante de los vinos de todas y cada una de las vendimias, lo cual conlleva por un lado, que los vinos elaborados mediante este sistema nunca se etiqueten con indicación de añada, y por el otro, que la calidad del producto se mantenga año tras a año.

¿Te apetece conocer algunos vinos elaborados mediante el sistema de soleras y criaderas? Ahí van algunas propuestas:

Tío Pepe. Sin lugar a dudas uno de los finos de Jerez más famosos y premiados del mundo. Elaborado 100% con uva de la variedad autóctona Palomino, Tío Pepe pasa por una crianza en criaderas y soleras de un mínimo 5 años bajo velo flor antes de llegar a nuestra copa. Fresco, punzante, salino, auténtico. Todo lo que se espera de un gran fino jerezano.

Amontillado Escuadrilla. Bodegas Lustau es una de las primeras espadas mundiales en lo que se refiere a sherrys de la máxima calidad, y este Amontillado Escuadrilla es un buen ejemplo de su magnífico trabajo. Estamos ante un 100% Palomino Fino criado en soleras durante los años suficientes para que la crianza fermentativa diese paso a un proceso de oxidación, una vez roto el velo de flor. Un vino complejo y extraordinariamente interesante.

Alvear Solera Cream. Viajamos hasta la DO Montilla Moriles para rendir tributo a este Cream (mezcla de vino oloroso y vino dulce natural) criado durante al menos 20 años mediante el sistema tradicional de criaderas y soleras. Una gozada en todos los sentidos, premiada con nada menos que 95 puntos Parker, a un precio de escándalo. ¡No te lo pierdas!

¿A qué esperas para disfrutar de estas recomendaciones? ¡Te van a encantar!

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