El Gin Tonic (o Gintonic): el combinado de ginebra de moda

El Gin Tonic (o Gintonic, como más te guste) es un cóctel que en los últimos tiempos ha ganado en popularidad hasta convertirse en el indiscutible número uno de los combinados.

gintonic

Fotografía: yimix

Los inicios de esta bebida son lejanos: el primer Gin Tonic se sitúa en la India, a finales del siglo XIX. Los soldados y colonos ingleses tenían que protegerse de la epidemia de malaria que estaba viviendo el país y para combatirla una de las principales armas que tenían era la quinina. Pero la quinina tenía un problema: un sabor extremadamente amargo.
Es en torno a 1825 cuando los oficiales ingleses en la India encontraron la manera de hacer algo más llevaderas sus dosis diarias de quinina: disolvían las pastillas de quinina en agua, y le añadían azúcar, zumo de lima y… ginebra.
De esta manera, y sin saberlo, los oficiales ingleses se convertirían en los precursores del Gintonic.

Para preparar un buen Gin Tonic no hay ningún secreto. Simplemente hay que prestar atención a tres aspectos básicos: el vaso, la ginebra y la tónica.
El vaso debe ser ancho, que permita añadir mucho, mucho, mucho hielo. Debe estar frío para que no se deshaga el hielo y mantener así las proporciones perfectas entre la tónica y la ginebra.

Pero la base de un buen Gintonic es, obviamente, una buena ginebra. La ginebra es un aguardiente que se obtiene destilando la cebada sin maltear, añadiendo bayas de enebro, y otras sustancias aromatizantes conocidas como botánicos. Es la mezcla de diferentes botánicos la que acaba marcando la personalidad de la ginebra.
Uno de los botánicos más utilizados es la cáscara de cítricos (limón, lima, naranja o mandarina), que aporta un aroma y sabor únicos. Las ginebras Mombasa Club Gin,  Martin Miller’s Gin o Mascaró 9 son buenos ejemplos del uso de cítricos entre sus botánicos.
El pepino es otro ingrediente que aporta mucho aroma y un sabor muy característico. El máximo exponente del uso de pepino entre sus botánicos lo encontramos en la Hendrick’s, la famosa ginebra escocesa.
También encontramos ginebras como la española Gin Mare que utiliza plantas mediterráneas como el tomillo, el romero o la albahaca como principales botánicos.
La raíz de regaliz es otro botánico utilizado en ginebras premium como la Bulldog. Tiene un sabor intenso y amargo y ayuda a destacar los matices de la ginebra.
Las almendras también son comunes como botánicos en la producción de ginebra. Aportan dulzura aromática y notas tostadas a ginebras como la Bombay Sapphire o la Raffles.
Un ejemplo de personalidad otorgada a una ginebra por sus botánicos lo encontramos en la ginebra francesa Saffron Gin, de un intenso color amarillo anaranjado provocado por el uso del azafrán como botánico principal.

Una vez tenemos el vaso muy frío, lleno de hielo y con nuestra ginebra elegida, únicamente nos faltará acabar con una tónica acorde a la ginebra seleccionada. Hoy en día tenemos en el mercado infinidad de tónicas como la clásica Schweppes, con sus versiones renovadas de pimienta rosa, jengibre, cardamomo, azahar y lavanda. La Fever Tree, con quinina y plantas naturales o la Blue Tonic de Kas que aporta recuerdos cítricos a mandarina y naranja.

Podemos añadir también algún aderezo para resaltar, o contrastar según se prefiera, los botánicos presentes en la ginebra. Piel de limón, una rodaja de pepino o unos granos de pimienta negra pueden ser un buen toque final para ese Gin Tonic perfecto.

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